domingo, 19 de octubre de 2014

CARTA A LUCIANO ARRUGA POR SU MAMÁ / POR TODOS LOS PIBES QUE RESISTEN Por Mónica Raquel Alegre


"Estoy orgullosa de ser Mónica Raquel Alegre, madre de Luciano Nahuel Arruga. Parí un argentino y negro que no quiso robar y estoy orgullosa de eso."




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Derechos Humanos Juicio y Castigo CARTA A LUCIANO ARRUGA POR SU MAMÁ

CARTA A LUCIANO ARRUGA POR SU MAMÁ

Sábado, 18 de Octubre de 2014 15:42

Por todos los pibes que resisten.


(AW) Porque necesitamos que siga presente, porque cada día nace un nuevo pibe con el futuro apuñalado, porque el pecho se cierra, pero también se cierran y se alzan los puños y las manos, porque cada pibe que cae es un hijo de este pueblo acribillado, porque queremos que florezcan, sin los señores de la muerte en los barrios, porque si, porque queremos barajar de nuevo, por vos Luciano y por todos los lucianos. 



Transcribimos esta carta que leyó Mónica Raquel Alegre, la mamá de Luciano Arruga durante la Jornada cultural por los derechos humanos, el 25 de enero del 2014.



Luciano, un trébol de cuatro hojas


Por Mónica Raquel Alegre


En todos los festivales que se han hecho para pedir justicia y recordar a mi hijo he agradecido a la gente que nos acompaña. Esta vez quiero hablarle a Luciano.



Negro, hoy quiero darte las gracias por haberme enseñado a luchar, por haberme dado fortaleza, y por haber puesto en mi camino personas que estuvieron en el momento justo e indicado para posibilitar que lleguemos hasta acá. Vos me hiciste otra persona. Me enseñaste a no permitir que me pisoteen y a hacer valer mis derechos. Vos, con 16 años y siendo mi hijo, me enseñaste a mí, tu madre de 45, a seguir en pie, a levantar la cabeza.

A mis hijos siempre les enseñé el respeto. Les enseñé a tener sueños, ilusiones, esperanzas. A vos te decía “tenés que tener principios”. “¿Y qué son los principios?”, me preguntabas. Y yo te respondía que son las cosas en las que crees en la vida, son tus valores, lo que te guiará cuando estés grande. Un día me dijiste, “¿te acordás toda esa sanata que me dijiste vos? Hoy se quién soy, soy Luciano Nahuel Arruga, un pibito que vive en una villa, estoy orgulloso de ser nieto de Martha y hermano de Vanesa”. Vos me decías que estabas orgulloso de tus raíces, de tu esencia. Eso me marcó. Sobre todo porque sé que careciste de muchas cosas, de un pedazo de pan. Eso es muy fuerte para mí. Vos, negro, eras muy sabio. Cuando me caigo, cierro los ojos y te recuerdo. Me acuerdo del sacrificio que hacías por ser alguien, por aprender un poquito más, por tener mejor aspecto.

La vida no te fue fácil. Todo te costó mucho.

¿Sabes, Lu?, quiero estudiar. Nunca me voy a olvidar que un día, frustrado por mi desconocimiento de algunas cosas que te parecían importantes, me dijiste “ma, vos no entendés nada, vos siempre lo mismo”, “ma, siempre igual, no sabés”. Quiero que sepas que ahora mi anhelo es crecer, es cambiar y que vos reconozcas en mí otra persona. Ya sé que el estudio no hace mejor a nadie, pero también es cierto que es una buena llave. Es verdad que lo que vale es la esencia de cada cual, y yo soy ésta, Mónica, la que toma mate en casa y que desde hace cinco años te espera. Pero ahora quiero que la educación me pula un poco, que ayude a que no me pasen por arriba. Vos sabes que no pulirse en la vida es quedarse dormido en la ignorancia. Quizás me di cuenta tarde, pero me di cuenta.

En este último año he tomado consciencia que durante mucho tiempo me limité a esperarte.

Amo a mis otros hijos, pero mi mundo, mi casa, yo, nos vinimos abajo. Yo estaba pero no estaba. Veía que todo se caía y que no podía hacer nada para detenerlo. Sabía que todo se hacía mil pedazos. La copa se caía, no podía hacer nada para atajarla, y decía “es mi copa, mi copa más querida”. Ahora solo recojo y trato de juntar pedazo por pedazo. Hay que hacer un trabajo muy fino para reconstruir esa copa rota y capaz me lleve toda la vida. Hoy mis hijos son grandes. Mario tiene 18 y Mauro tiene 16. Cuando Vanesa, mi otra hija, me pedía a gritos, y decía “por favor mamá, no puedo más”. Me preguntaba por qué se hacía tanto problema. Yo pensaba que vos ibas a volver. Yo te esperaba. No tomé consciencia y dejé que mi hija se cayera. Durante dos años de mi vida dañé sin quererlo. Yo perdí a unhijo. Ellos perdieron a un hermano y perdieron a su madre. Perdieron su familia. Quizás fui egoísta en mi desesperación. Quizás les hice daño, a ellos que son lo que más quiero.

Resta reparar ese daño. Recuerdo que una vez te di a leer El Principito y vos me dijiste “ese libro que vos me diste, ¡me dio una bronca!, ¡no lo entendí! Que el pibe se quiere comer un elefante, que está enamorado de una rosa…” Te pedí que lo leyeras de vuelta, con la ilusión y la picardía de un niño. Un mes después me dijiste “tenías razón, ma. Lo leí como vos dijiste y hasta yo me convertí en un Principito. Estoy enamorado de la rosa”. A veces creo que no debí enseñarte a soñar y a confiar en la gente.

¿Cómo llamar a los que te hicieron daño? No sé qué palabra, que adjetivo usar. No los odio.

Son personas que no merecen ni siquiera mi odio. Sí mi pena. Por ese hijo que van a abrazar, por esa madre que van a besar, por esa mujer cuyo cuerpo tienen al lado. Esos brazos fueron los que mataron un niño de 16 años. Les tengo pena. Que la vida me libre de que alguien tenga hacia mí un sentimiento tan terrible como ese. Es el sentimiento más feo que un ser humano le puede tener a otro. A una cucaracha le tengo fobia. A un gusano le tengo asco. A los ocho policías que le hicieron daño a mi hijo, les tengo pena. Hace 5 años que aprendí que ese sentimiento es el peor.

Hace dos años, en un festival pasado, dije “no te voy a llorar más frente a la gente. Te voy a llorar todos los días de mi vida pero sola. No me verán bajar los brazos”. Los que me quisieron despedazar y destrozaron tu vida me verán de pie. No van a tener que pelear solo con tu recuerdo, también conmigo. Les voy a dar la pelea y si sienten un aire en la espalda, no es el viento, soy yo que les está respirando desde atrás. Hoy recuerdo todo y a todo le doy un significado. Cada charla que tuvimos, tu desaparición, la búsqueda de justicia, la lucha. Más allá del dolor, eres un trébol de cuatro hojas. Siempre tengo la certeza de que no estoy sola. Por vos he viajado, he aprendido, he conocido el mar, tal como vos querías.

Te doy gracias también por haberme enseñado a no ser tan egoísta. Por ayudarme a poner mis ojos en los semejantes. Por llevarme a tantos lugares en donde descubrí que hay muchos Lucianos, muchas Mónicas, muchas Vanesas que a veces no llegan a tener el alcance que tuvo tu voz. Te voy a recordar todos los días de mi vida. Pero no me van a ver llorar. Nadie se va a regocijar con mi dolor. Eso lo he aprendido con el tiempo. Estoy orgullosa de ser Mónica Raquel Alegre, madre de Luciano Nahuel Arruga. Parí un argentino y negro que no quiso robar y estoy orgullosa de eso.







http://www.agenciawalsh.org/

sábado, 18 de octubre de 2014

LUCIANO ARRUGA: LA INTEGRIDAD Y LA DIGNIDAD SON ENEMIGOS DEL SISTEMA


La presente nota* fue escrita hace unos años en solidaridad activa con el arresto, detención con torturas y posterior desaparición forzada de Luciano por parte de la policía de la Pcia. de Bs. As. Ayer, se informó sobre la aparición de su cuerpo enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita. No dejo de pensar en él, en su calvario, en su valentía por resistir al mal con una integridad ejemplar.


Elogio de la lucha de todos los que asumieron su causa por Justicia y por su aparición con vida, con castigo a los culpables; elogio de la entereza de sus familiares y amigos, del amor por Luciano a la decencia y la honestidad que no quiso negociar por nada; elogio de la fuerza de la organización y la unidad que vencen al sistema, sabiendo que se ha luchado con alma y vida: esa es la única medida del dolor que consuela para no resignarse jamás a la iniquidad en medio de tanta desgracia.


Todos los niveles de las distintas estructuras de poder del Estado de La Provincia de Buenos Aires y del Estado Nacional, tienen su grado de responsabilidad en esta suma exponencial de impunidad. La Bonaerense no podría haberlo hecho de otro modo. Ahora, la lucha continua, la lucha por Justicia y castigo a los infames culpables, la lucha por destapar toda la verdad para que cese definitivamente este perverso y criminal régimen de autoritarismo y arbitrariedad que no deja de matar a nuestros pibes y a tantos otros, especialmente a los más pobres, como cruel expresión de la sociedad en donde estamos viviendo, por ahora.

Raúl Olivares.-
aportes en la crisis.-




http://www.lucianoarruga.com.ar

* NOTA YA PUBLICADA: AÑO 2013




"Los vicios de la Dictadura no terminaron", Adolfo Perez Esquivel. -

"Este es un problema de la provincia de Buenos Aires, que tiene que ver con la Policía bonaerense y con la Justicia bonaerense. Hay muchos años de impunidad dentro de la policía provincial, pero también de la Federal". 


Adolfo Pérez Esquivel.-


LUCIANO ARRUGA: LA INTEGRIDAD Y LA DIGNIDAD SON ENEMIGOS DEL SISTEMA



Cuando el policía que lo quería "incorporar" a las bandas de pibes chorros, le dijo que si lo hacia se iba a poder comprar zapatillas de marca, Luciano le contesto: "No, loco, si quiero zapatillas se las pido a mi hermana".- 



Hacen ya 4 años de la desaparición forzosa de Luciano Arruga, por parte de la policía de la Pcia. de Bs.As., en Lomas del Mirador, en el barrio "12 de Octubre", un pequeño asentamiento de la zona.

Su vida era como la de muchos pibes de su edad (16 años), entre juegos, amigos, trabajo...(Cuando había),  cartoneba colaborando con su madre para llevar un plato de comida todos los días y para afrontar los gastos de su casa. Todo iba bien o mediante bien hasta el momento en que esa propuesta llego. Un tipo, un policía de la bonaerense, que en su "reclutamiento de efectivos para el ejército delictivo", le ofrece que realice "trabajos" para él. Se trata de una práctica normal en ese mundo de sombras y sangre que no es otro que el de las mafias interrelacionadas con los negocios del Estado y todas sus Instituciones, en este caso específicamente, la bonaerense. Luciano se negó desde siempre y varias veces lo volvió a hacer ante la insistencia del "reclutador". ¿Qué importancia podía tener un chico como Luciano para ellos? Varias: la falta de antecedentes, la edad, las características de nobleza de Luciano, la necesidad, los deseos de todo muchacho de 16 años y la posibilidad de mayor subordinación a los requerimientos de los "patrones".

Este rechazo seria decisivo para lo que vendría: El 8 de setiembre de 2009, con la excusa y falsa acusación de robo de celulares, Luciano Arruga,  fue detenido y trasladado  por la bonaerense a un destacamento de Lomas del Mirador, donde permaneció ilegalmente en función de no ser esta dependencia comisaria, ni cárcel institucional. En ese destacamento fue golpeado brutalmente por efectivos de la misma, hechos que se comprobaron después en el Hospital de la zona de San Justo. Fue una paliza para amedrentar, para aterrorizar, "para ejemplificar". 

Con el tiempo, después de no poder salir por miedo, de no poder trabajar, de quedar aislado de sus amigos, Luciano con solo 16 años, se fortalece y emprende una nueva lucha, resistiendo a su manera, intentando salir de toda esa verdadera ciénaga que el sistema le había puesto en su camino. Podría haber devuelto mal con mal, sin embargo se determinó a hacer alguien distinto, quiso volver a estudiar para concluir el secundario. En realidad lo que hizo Luciano Arruga fue un acto heroico: tomo conciencia y se comprometió a cambiar la historia que le querían escribir. No pudo. El Estado, la bonaerense, la mafia institucionalizada, fueron demasiado para él, como lo son para muchos pibes, que por su condición de miseria o pobreza, sufren la terrible desaparición forzosa en nuestro país en tiempos de garantías constitucionales que no alcanzan, porque el delito como la pobreza están estructurados y son de una u otra manera un  gran negocio para estas bandas estatales.

Luciano Arruga fue nuevamente detenido por la policía de la Pcia. de Bs As. en la esquina de Perú y Pringles del Barrio antes mencionado (y hay elementos probatorios de ello). También está demostrado que permaneció en el mismo destacamento donde lo habían detenido y golpeado anteriormente. Hay por lo menos un testimonio que asegura haberlo visto allí, que dice que fue colgado de un gancho y ferozmente violentado por efectivos de la policía. Tanta fue la saña que la sangre tuvo que ser limpiada por uno de los presos, quien luego dio testimonio de ello.

Su madre, el día 31 de enero de 2009, hace la denuncia en ese destacamento, porque su hijo no había regresado a su casa: “Quedate tranquila que debe estar con alguna minita”... fue la respuesta del oficial, comprometiéndose a llamarla ante cualquier novedad. Allí, su madre, pudo comprobar que el lugar era objeto de una "limpieza profunda", inaudita para ese tugurio de carceleros...

Desde ese día, Luciano Arruga esta desaparecido, su familia fue víctima de inenarrables hechos que se utilizaban como parte del secuestro y posterior desaparición de personas, desde la época de la dictadura. 

La aciaga crónica de Luciano Arruga, revela con claridad meridiana que para semejante hecho, es absolutamente necesario contar con los recursos que solo el Estado puede aportar para su planificación y posterior ejecución. Solamente ese Estado, expresión de clase, que le es funcional y participa necesariamente del delito, tiene la suficiencia para detener, torturar, "chupar" en definitiva a una persona y eliminar desde su cuerpo hasta todo vestigio probatorio del crimen, como así también garantizar la más absoluta y completa impunidad para sus responsables. Solo una superestructura como el Estado puede articular todos los instrumentos conducentes para la criminalización más efectiva y completa en todos sus estamentos de poder. Y así se hizo y se hace... Hasta que nosotros los paremos!!

La perversidad del modelo en cuestión, alcanza su plenitud cuando devela con crudeza sus miserables intimidades de clase, su violencia intrínseca, su esencial condición criminal, su impunidad en estado puro. Avanza y se desarrolla porque no solo no encuentra obstáculos que la detengan, sino que por el contrario, adecuó toda su parafernalia, su superestructura a sus necesidades. Luciano, es macabramente, su "mejor ejemplo".-



Raúl Olivares.-
Todos los derechos reservados.-


APARICIÓN CON VIDA DE LUCIANO ARRUGA !!

CAMBIO DE CARATULA EN SU CAUSA:

DESAPARICIÓN FORZOSA!!

JUICIO Y CASTIGO A LOS CULPABLES!!


Nota: Sigo en parte  los relatos de distintos medios confiables, recomiendo la lectura del caso Luciano Arruga


http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-161472-2011-01-31.html
http://lavaca.org/notas/luciano-arruga-algo-habra-hecho/







APARECIO LUCIANO ARRUGA: ASESINADO POR LA BONAERENSE (APL)



Buenos Aires, 17 de octubre de 2014

APARECIÓ LUCIANO ARRUGA

Asesinado por La Bonaerense

(APL)Luciano Nahuel Arruga era un adolescente argentino y pobre que estuvo desaparecido desde el 31 de enero de 2009 (tenía 16 años) hasta este viernes, cuando su cuerpo fue identificado por la Justicia Federal de Morón a través de las huellas dactilares. En estos cinco años, estuvo sepultado como NN en el cementerio de la Chacarita en el marco de una tenaz lucha por Justicia. Luciano no sufrió un accidente como pretenden instalar. Sobran las evidencias para insistir en que Luciano fue asesinado por negarse a robar para la Policía Bonaerense. La lucha continúa: Justicia para Luciano.







A comienzos del mes de febrero de 2009, circulaba este mail para ser difundido surgido desde agrupaciones militantes de la UBA, entonces compañeros de Vanesa Orieta, hermana de Luciano: “El hermano de una compañera de la facultad de sociales: un nuevo desaparecido en democracia”.
La lucha fue dolorosamente larga: Colmada de secretos a voces, organismos de DDHH, familiares y amigos del joven no cesaron la búsqueda de la verdad, a pesar de amenazas, detenciones de testigos que resultaron torturados y ocultamiento de evidencias, finalmente hallan el cuerpo en el cementerio de Chacarita.
En los innumerables esfuerzos por descubrir la verdad, el oficial principal Julio Diego Torales fue arrestado y pasado a disponibilidad en enero de 2013 ya que al momento de la desde la desaparición del joven prestaba servicios en la comisaría de Lomas del Mirador.
Torales fue detenido a principios de enero por orden del juez de Garantías 5 de La Matanza, Gustavo Banco, y a pedido de los fiscales Carlos Arribas y Celia Cejas, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) especializada en Homicidios Dolosos y Averiguación de Causales de Muerte.
Los fiscales Arribas y Cejas – que reemplazaron a la primera fiscal de la causa, Roxana Castelli – tenían a cargo el expediente principal por la desaparición de Arruga (16), del cual se desprendió una causa conexa por“severidades y vejaciones” a raíz de un hecho ocurrido en septiembre de 2008.
En ese momento, la madre del adolescente, Mónica Alegre, dijo a la Justicia que al ser liberado en 2008, Arruga le contó que había sido golpeado y lesionado por los efectivos, y acusó a Torales.
Respecto de ese hecho, Vanesa Orieta, hermana de Arruga, contó que ella estaba en el destacamento y escuchó que los policías le gritaban al adolescente: “Te vamos a llevar a la octava para que te violen, o terminás en un zanjón”.
Los golpes aplicados en aquella oportunidad fueron constatados por los médicos del Hospital de San Justo y desde entonces el chico fue interceptado varias veces en la calle por la policía.
Si bien Torales admitió haber estado en el destacamento cuando Arruga fue detenido en 2008, negó haberlo golpeado. El efectivo prestaba servicios en la comisaría 2ª de Gregorio de Laferrere pero tras ser detenido por personal de Asuntos Internos del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, fue pasado a disponibilidad preventiva, se informó oficialmente.

También, fueron pasados a disponibilidad 8 policías de la bonaerense, que luego fueron íntegramente repuestos en sus funciones por el ministro de Seguridad Alejandro Granados.

Secretos a voces, circulan por los barrios: Luciano no es el único “Negrito” cooptado por las fuerzas policiales que intimidan con arrestos, causas armadas, coimas a traficantes callejeros o ladrones de baja monta cuya salario es un poco de paco, obedecer para mantener a su familia a salvo, apoyar campañas o clubes de fútbol. Pero su poder es amparado por gobiernos, jueces, grandes mafias que precisan este brazo armado para que sus negocios prosperen. Así logran dominio territorial. Así malogran vidas inocentes. Luciano Arruga no sufrió un accidente como pretenden instalar. Luciano fue asesinado por negarse a robar para la Policía Bonaerense.La lucha continúa: Justicia para Luciano.




Agencia Para La Libertad, periodismo de intervención social
Teléfonos: 153-618-7620/2045-6966





“QUEREMOS SABER TODO LO QUE PASÓ” Por Soledad Vallejos



Apareció el cuerpo de Luciano Arruga. Está enterrado como NN en el cementerio de Chacarita. Había sido atropellado el día de su desaparición, hace casi seis años. Queda abierta la investigación judicial para develar lo ocurrido. “El caso no está cerrado”, aseguraron su familia y el CELS.



Vanesa, la hermana de Luciano, junto al presidente del CELS, Horacio Verbitsky, al anunciar el hallazgo del cuerpo.
Imagen: Sandra Cartasso


SUBNOTAS


SOCIEDAD › DESPUÉS DE CASI SEIS AÑOS, ENCONTRARON EL CUERPO DE LUCIANO ENTERRADO EN EL CEMENTERIO DE LA CHACARITA

Arruga, una causa que mantiene muchas dudas

El joven desaparecido en 2009 fue atropellado en la vía rápida de la General Paz y operado en el Santojanni, donde luego murió. Fue inhumado como NN en la Chacarita. Y recién fue descubierto ayer. El CELS y la familia reclaman saber “la verdad de lo que pasó”.


 Por Soledad Vallejos



Luciano Arruga fue enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita en febrero de 2009, cuando su familia ya llevaba tres días buscándolo por comisarías y hospitales sin que nadie le diera una respuesta. Había sido atropellado en la General Paz, internado y operado en el Hospital Santojanni; había muerto poco después. Su madre, Mónica Alegre, y su hermana, Vanesa Orieta, lo supieron ayer a media tarde; dos horas después, estaban informándolo en conferencia de prensa, acompañadas por el presidente del CELS, Horacio Verbitsky, la abogada Paula Litvachky y su par Juan Manuel Combi. Verbitsky dijo que ellas estaban “bajo el impacto de la noticia todavía”, que “durante seis años ha habido por el Estado una desidia absoluta para llegar a la información que hoy tuvimos y que aclara (qué pasó), aunque es insuficiente, es insatisfactoria. Ni para la familia ni para el CELS cierra el caso”. Vanesa advirtió: “Esto no termina acá”. “Necesitamos la verdad” acerca de qué pasó, cómo llegó Luciano al medio de la autopista esa medianoche, porque “hay elementos que requieren explicación”. Y sin embargo la hermana del adolescente, que semanas antes de desa-parecer había sido torturado por oficiales de la Policía Bonaerense para quienes se negaba a robar, también dijo: “Vencimos”. “Mi objetivo era encontrar a mi hermano y lo encontré. Vencimos a la desi-dia, vencimos a la impunidad y vencimos a la mirada discriminante y criminalizante de los jóvenes.”

A un metro, sentada a la misma mesa, la madre de Vanesa miraba el vacío; poco después, se desvaneció y debió ser sacada de la sala donde su hija siguió hablando, dando información, repasando la búsqueda de su hermano y pidiendo ser escuchada. “La voz oficial está acá, no en otro lugar”, dijo.

La noche en que su familia empezó a buscarlo, Luciano fue atropellado por un auto en la vía rápida de la General Paz, en el cruce con Mosconi (del lado de provincia, que en suelo porteño toma el nombre de Emilio Castro), frente a un destacamento de la Policía Bonaerense. Se dirigía de provincia hacia la ciudad de Buenos Aires, pero atravesaba la autopista por un lugar que los peatones no usan para cruzar. El hombre que lo embistió, un joven de 21 años, dio el aviso. A las 3.21 de la mañana una ambulancia del SAME recogió a Luciano y lo llevó hasta el Hospital Santojanni, el mismo centro médico en el que estaba siendo operado de madrugada, cuando a su madre, Mónica Alegre, en la recepción le decían que había entrado un chico atropellado pero que nada sabían de su hijo. A las ocho de la mañana, ya fuera del quirófano, Luciano murió. Tenía 16 años; su hermana lo había visto por última vez a las 9 de la noche del día anterior.

A Luciano se le practicó la autopsia, se le tomaron huellas digitales; fue enterrado. Durante más de cinco años nadie cotejó esas huellas con las del expediente en cuyo marco se lo buscaba. Recién en febrero de este año el juez federal Juan Pablo Salas concedió el hábeas corpus pedido por la familia del chico, la APDH La Matanza y el CELS, y pidió algo sencillo, de rutina: comparar las huellas digitales del joven con las de NN ingresados a cementerios. El Ministerio de Seguridad de la Nación ordenó el cotejo con los libros oficiales en los que se registran NN. Las huellas del joven atropellado en la General Paz coincidieron en 30 puntos con las huellas registradas de Luciano por haber estado, previamente, detenido en la comisaría de Lomas del Mirador. La información sobre qué había sucedido con Luciano obraba en poder del Estado, pero el mecanismo para vincularla y dar respuesta a su familia no funcionó.

Lo señalaron Verbitsky y la hermana de Arruga durante la conferencia de prensa, lo ratificó el comunicado distribuido luego por el CELS: “El cruce de información que permitió encontrar el cuerpo del joven se hizo cinco años y ocho meses después de que la familia comenzara a buscarlo”. “Durante todo este tiempo, sus familiares fueron maltratados y desatendidos por la Justicia de la provincia de Buenos Aires. Desde el momento en que Luciano fue visto por última vez, múltiples instituciones del Estado intervinieron. Ninguna de estas instituciones buscó a Luciano ni se ocupó de investigar con seriedad para encontrar una respuesta. Una medida tan elemental como el cotejo de huellas llevó casi seis años de un terrible derrotero judicial para la familia. Dos investigaciones judiciales desatendieron el caso: la que tenía que buscar a Luciano y la que archivó una causa en la que había un menor de edad fallecido sin hacer ninguna investigación.”

En la conferencia de prensa, Verbitsky fue específico, y coincidió con la lectura de Vanesa, al señalar que durante la busca de Luciano la familia sufrió maltrato institucional simplemente por ser humilde. Entre el pedido de hábeas corpus y el hallazgo del cuerpo en el cementerio de la Chacarita, dijo Verbitsky, mediaron sólo seis meses. “Seis meses bastaban para encontrar a Luciano Arruga. Hubo mucha desidia. No hubiera pasado si hubiera sucedido en Palermo rúcula y él hubiera sido un chico de clase media porteña. Sabemos todos que hay discriminación y violencia institucional contra los varones jóvenes de barrios pobres del Gran Buenos Aires”, aseguró. También señaló que “es una práctica generalizada en la provincia de Buenos Aires” que los policías obliguen a adolescentes pobres a robar bajo su protección. “Chicos varones pobres de barrios populares (eran obligados) con amenazas de muerte” para acceder, agregó.

Al momento de la conferencia de prensa, los abogados de la familia y el CELS no habían llegado a leer exhaustivamente el expediente sobre el accidente que sufrió Luciano en la General Paz, por lo que pidieron para informar algunos detalles de la causa. Sin embargo, indicaron que aunque la autopsia practicada al adolescente no menciona específicamente signos de tortura, “es una conclusión apresurada decir por ello que la hubo o que no la hubo”. No descartaron pedir nuevos peritajes. La familia de Luciano adelantó que solicitará exámenes genéticos.

El expediente detalló que el cuerpo del joven, entonces NN, presentaba traumatismos en la cabeza, un brazo, el torso y los tobillos, que las lesiones se habían debido al accidente de tránsito y que por ellas había fallecido. Esa causa penal tramitó a cargo de la jueza de instrucción Laura Bruniard y la fiscal Marcela Sánchez.






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viernes, 17 de octubre de 2014

EL 17 CON LAS PATAS EN LA FUENTE POR PERON!!

PERON / SUBIDOS A LOS HOMBROS DE LOS GIGANTES




«Somos enanos, pero subidos a los hombros de los gigantes vemos más lejos que ellos» 

Bernardo de Chartres, siglo XII.-





Por su concepción visionaria e integradora de la política, transcribo el siguiente texto. Escrito en el exilio del General, en Madrid en el año 1968, es un análisis histórico, político, socio-económico, que caracteriza la sociedad contemporánea a la luz de nuestros recursos estratégicos y la necesidad de emprender definitivamente un proyecto latinoamericano, nacional y popular de liberación. Su lectura-obligada para aquellos que quieran comprender el genio de Perón-nos interpela en nuestros días a afrontar la praxis revolucionaria desde nuestra realidad como pueblos en lucha, en el contexto del dominio del imperialismo y las grandes potencias. No se trata de una narración discursiva para agradar el paladar de la época, o no quedar al margen de los acontecimientos que la marcaban como tal, sino todo lo contrario, el texto apunta a esclarecer, cuestionar e instalar un problema que irremediablemente se plantearía: Cuál es el papel que jugaremos como pueblos organizados, en la crisis del capitalismo que ya emerge? Y que él sintetizaba con su celebre consigna: "El año 2000 nos encontrará unidos o dominados"...

Con todo, la idea de esta publicación, en un aniversario más  del 17 de octubre del '45, es que como lo decían los escolásticos de la edad media, un día nos subamos a los hombros de los gigantes, para que desde ese lugar, nos animemos a construir La Patria Grande, como la anhelaban nuestros Padres, los patriotas que dieron sus vidas por esta sublime causa.

Raúl Olivares.-
Todos los derechos reservados.-



"Ha llegado la Hora de los pueblos"


La integración continental de la América Latina es indispensable: el año 2000 nos encontrará unidos o dominados, pero esa integración ha de ser obra de nuestros países, sin intervenciones extrañas de ninguna clase, para crear, gracias a un mercado ampliado, sin fronteras, las condiciones más favorables para la utilización del progreso técnico y la expansión económica; para evitar divisiones que puedan ser explotadas; para mejorar el nivel de vida de nuestros 200 millones de habitantes…”. 

J.D.Perón, "La Hora de Los Pueblos".-








..."Hay que encarar una vida en común entre nuestros países y una defensa en común"... 




"Es indudable que el mundo, superpoblado y superindustrializado, presenta para el futuro un panorama que la humanidad todavía no ha conocido por lo menos en una escala tan extraordinaria. Todos los problemas que hoy se ventilan en el mundo son, en su mayoría, producto de esta superpoblación y superindustrialización, sean problemas de carácter material o sean problemas de carácter espiritual. Es tal la influencia de la superproducción y es de tal magnitud la influencia de la técnica y de esa superproducción, que la humanidad, en todos sus problemas económicos, políticos y sociológicos, se encuentra profundamente influida por esas circunstancias. Si ése es el futuro de la humanidad, es indudable que estos problemas irán progresando y produciendo nuevos y más difíciles problemas emergentes de las circunstancias enunciadas. El segundo problema que plantea la industrialización es la materia prima: valdría decir que en esté mundo que lucha por la comida y por la materia prima, el problema fundamental del futuro es un problema de base y fundamento económicos, y la lucha del futuro será cada vez más económica, en razón de una mayor superpoblación y de una mayor superindustrialización. En consecuencia, analizando nuestros problemas, podríamos decir que el futuro del mundo, el futuro de los pueblos y el futuro de las naciones estará extraordinariamente influido por la magnitud de las reservas que posean: Y ahora, viendo el problema práctica y objetivamente, pensamos cuáles son reservas de alimentos y reservas de materias primas. Las zonas del mundo donde todavía existen las mayores reservas de estos dos elementos fundamentales de la vida humana: el alimento y la materia prima. Es indudable que nuestro continente, en especial Sudamérica, es la zona del mundo donde todavía, en razón de su falta de población y de su falta de explotación extractiva, está la mayor reserva de materia prima y alimentos del mundo. Esto nos indicaría que el porvenir es nuestro y que en la futura lucha nosotros marchamos con una extraordinaria ventaja a las demás zonas del mundo, que han agotado sus posibilidades de producción alimenticia y de provisión de materias primas o que son ineptas para la producción de estos dos elementos fundamentales de la vida. Si esto, señores, crea realmente el problema de la lucha, es indudable que en esa lucha llevamos nosotros una ventaja inicial, y que en el aseguramiento de un futuro promisorio tenemos halagüeñas esperanzas de disfrutarlo en mayor medida que otros países del mundo. Pero precisamente en estas circunstancias radica nuestro mayor peligro, porque es indudable que la humanidad ha demostrado -a lo largo de la historia de todos los tiempos— que cuando se ha carecido de alimentos o de elementos indispensables para la vida, como serían las materias primas y otros, se ha dispuesto de ellos quitándolos por las buenas o por las malas, vale decir, con habilidosas combinaciones o mediante la fuerza, quiere decir, en buen romance, que nosotros estamos amenazados a que un día los países superpoblados y superindustrializados, que no disponen de alimentos ni de materia prima, pero que tienen un extraordinario poder, jueguen ese poder para despojarnos de los elementos de que nosotros disponemos en demasía con relación a nuestra población y a nuestras necesidades. Ahí está el problema planteado en sus bases fundamentales, pero también las más objetivas y realistas. Si subsistiesen los pequeños y débiles países, en un futuro no lejano podríamos ser territorio de conquista como han sido miles y miles de territorios desde los fenicios hasta nuestros días. No sería una historia nueva la que se escribiría en estas latitudes; sería la historia que ha campeado en todos los tiempos, sobre todos los lugares de la tierra, de manera que ni siquiera llamaría mucho la atención. Es esa circunstancia la que ha inducido a nuestro gobierno a encarar de frente la posibilidad de una unión real y efectiva de nuestros países, para encarar una vida en común y para planear, también, una defensa en común. Si esas circunstancias no son suficientes, o ese hecho no es un factor que gravite desisivamente para nuestra unión no creo que exista ninguna otra circunstancia importante para que la realicemos. Si cuanto he dicho no fuese real, o no fuese cierto, la unión de esta zona del mundo no tendría razón de ser, como no fuera una cuestión más o menos abstracta o idealista.

Señores: es indudable que desde el primer momento nosotros pensamos en esto; analizamos las circunstancias y observamos que, desde 1810 hasta nuestros días, nunca han faltado distintos intentos para agrupar esta zona del Continente en una unión de distintos tipos. Los primeros surgieron en Chile, ya en los días iniciales de las revoluciones emancipadoras de la Argentina, de Chile, del Perú. Todos ellos fracasaron por distintas circunstancias.

Es indudable que, de realizarse aquello en ese tiempo, hubiese sido una cosa extraordinaria. Desgraciadamente, no todos entendieron el problema, y cuando Chile propuso eso aquí en Buenos Aires, en los primeros días de la Revolución de Mayo, Mariano Moreno fue el que se opuso a toda unión con Chile. Es decir, que estaba en el gobierno mismo, y en la gente prominente del gobierno, la idea de hacer fracasar esa unión, fracasó por culpa de la Junta de Buenos Aires.

Llegamos a nuestros tiempos.

Yo no querría pasar a la historia sin haber demostrado, por lo menos fehacientemente, que ponemos toda nuestra voluntad real, efectiva, leal y sincera para que esta unión pueda realizarse en el Continente.

Pienso yo que el año 2000 nos va a sorprender o unidos o dominados; pienso tambien que es de gente inteligente no esperar que el año 2000 llegue a nosotros, sino hacer un poquito de esfuerzo para llegar un poco antes del año 2000, y llegar un poco en mejores condiciones que aquella que nos podrá deparar el destino mientras nosotros seamos yunque que aguanta los golpes y no seamos alguna vez martillo; que también demos algún golpe por nuestra cuenta.

Es por esa razón que ya en 1946, al hacer las primeras apreciaciones de carácter estratégico y político internacional, comenzamos a pensar en ese grave problema de nuestro tiempo. Quizá en la política internacional que nos interesa, es el más grave y el más trascendente; más trascendente quizá que lo que pueda ocurrir en la guerra mundial, que lo que pueda ocurrir en Europa, o lo que pueda ocurrir en el Asia o en el Extremo Oriente; porque éste es un problema nuestro, y los otros son problemas del mundo en el cual vivimos, pero que están suficientemente alejados de nosotros. Creo también que en la solución de este grave y trascendente problema cuentan los pueblos más que los hombres y los gobiernos.

Es por eso que, cuando hicimos las primeras apreciaciones, analizamos si esto podría realizarse a través de las cancillerías actuantes como en el siglo XVIII, en una buena comida, con lucidos discursos, pero que terminan al terminar la comida inoperantes e intrascendentes, como han sido todas las acciones de las cancillerías de esta parte del mundo desde hace casi un siglo hasta nuestros días; o si habría que actuar más efectivamente,influyendo no a los gobiernos, que aquí se cambian como se cambian las camisas, sino influyendo a los pueblos que son los permanentes, porque los hombres pasan y los gobiernos se suceden, pero los pueblos quedan. Hemos observado, por otra parte, que el éxito, quizá el único éxito extraordinario del comunismo, consiste en que ellos no trabajan con los gobiernos, sino con los pueblos, porque ellos están encaminados a una obra permanente y no a una obra circunstancial. Y si en el orden internacional quiere realizarse algo trascendente, hay que darle carácter permanente, porque mientras sea circunstancial, en el orden de la política internacional no tendrá ninguna importancia."



La Hora de los pueblos, J.D. Perón, cap. IV, Integración Latinoamericana.-










1945 - EL 17 DE OCTUBRE por NORBERTO GALASSO


Los trabajadores irrumpen en la Plaza de Mayo reclamando la presencia de Perón.



17 de Octubre

Homenaje


1945 - El 17 de octubre (Por Norberto Galasso)





A la noche, Perón, ya liberado, habla a la multitud desde el balcón de la casa de gobierno. Los jefes militares opositores al Coronel son desplazados. El Presidente ratifica que habrá elecciones libres. Opiniones de diversos políticos e intelectuales sobre esa jornada histórica.
A la misma hora en que Juan se acomoda en una suite de un piso alto, habitualmente destinada al capellán, del Hospital Militar Central de la calle Luis María Campos, los trabajadores se ponen en marcha para concretar una jornada histórica.
-A las 7 -informa la policía-, en Brasil y Paseo Colón fueron obligadas a dispersarse alrededor de mil personas que venían desde la provincia de Buenos Aires y se dirigían hacia Casa de Gobierno. Poco después, se conoce la información de que el ferrocarril del sur ha dejado de funcionar, y que se encuentran los trenes detenidos por los trabajadores en Gerli y Lanús. A las 8 y 30, es disuelta una manifestación en el cruce de Independencia y Paseo Colón. A las 8 y 40, alrededor mil quinientas personas se concentran en Plaza de Mayo.
A las 9, por Alsina hacia el oeste, va una columna estimada en cuatro mil trabajadores.
A las 9 y 30, es dispersada una numerosa concentración reunida frente al Puente Pueyrredón, del lado de la provincia.
Se estima que alcanzaría aproximadamente a diez mil personas. A esa hora, las fuerzas de seguridad levantan los brazos del puente para impedir el acceso de los manifestantes a la Capital, pero rato después se bajan, facilitando el paso.
A las 10 se disuelve una manifestación de cuatrocientas personas en México y Azopardo, mientras se informa que algunos manifestantes han logrado cruzar el puente sobre el Riachuelo y que una columna de diez cuadras avanza por la calle Montes de Oca hacia el centro.
-En esa mañana del 17 de octubre -recuerda Arturo Jauretche- vino a verme un dirigente de Lanús, Pedro Arnaldi, obrero de la construcción, artesano especialista en chimeneas de casas-habitación. Serían las 9 y 30 de la mañana. Entra y me dice: -Doctor, nos venimos todos al centro. -¿Quiénes – Nosotros, todos, los obreros, los bolicheros, la gente del barrio, los maestros de escuela, todo el barrio se viene al centro. Porque ya no hay más radicales, no hay más conservadores, no hay más socialistas. Hay peronistas. La gente está con Perón y no hay más remedio. O Perón o la oligarquía. ¿Qué hago, doctor?-. Le dije: -¡Agarrá la bandera y pone te al frente!… Así empezó esa marcha increíble, gente que vino desde La Plata, columnas que venían a pie, desdé todos los ángulos… Pedro Arnaldi, que movía treinta votos en Gerli, pasó el Puente Pueyrredón con su bandera al frente de diez mil almas… 2.
-Y en todas las provincias se producía el mismo fenómeno (…) Aquello era el enfrentamiento entre la Argentina desconocida y la Argentina conocida. -El 17 de octubre fue una Fuenteovejuna, nadie y todos lo hicieron 3,
A mitad de mañana, algunos grupos de trabajadores reclaman frente al Hospital Militar. Exigen ver a Perón, quieren constatar que se encuentra bien. Ante la insistencia, se les pide que designen cuatro delegados, quienes logran ingresar al Hospital, pero finalmente la entrevista no es autorizada.
Mientras, las radios informan que se está generalizando la huelga, no obstante que la CGT ha decidido el paro para e! día 18.
Según las informaciones que se difunden, ya han parado los trabajadores de Noe!, Alpargatas, Dodero, Klockner, Cristalería Papini, Frigoríficos de Zárate y de Berisso, líneas ferroviarias, a lo cual se agregan los paros ya decididos desde días anteriores, en Tucumán, Chaco, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y San Juan.
La policía comunica, a su vez, que por la avenida Asamblea, en dirección hacia la Av. La Plata, marcha un grupo de cuatrocientas personas, y que en Bernardo de Irigoyen, avanza hacia Av. de Mayo una gran columna que se estima en veinte mil trabajadores.
En Plaza Miserere se organiza una concentración numerosa que domina la calle Rivadavia y toma camino hacia e! río.
Leopoldo Marechalla recuerda así: “Me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia {donde yo vivía}; e! rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y en seguida, su letra: -Yo te daré / te daré, patria hermosa / te daré una cosa / una cosa que empieza con P / Perooooón. Y aquel –Perón- resonaba periódicamente como un cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo hacia la Plaza de Mayo. Vi, reconocí y amé a los miles de rostros que la integraban: no habia. rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina –invisible- que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar a sus millones de caras concretas y que no bien la conocieron, les dieron la espalda. Desde aquellas horas, me hice peronista 4.
Asimismo, a las 11, cuarenta empleados de la Corporación de Transportes sacan Ia.;j camiones y con banderas se dirigen hacia el Centro.
Al mediodía, la policía vuelve’ dispersar a grupos de manifestantes que se habían concentrado en Plaza de Mayo. Perdi gran parte de la movilización toma rumbo ahora hacia Palermo, en busca del Hospital Militar.
Por Las Heras, en dirección a Plaza Italia, una columna de varias cuadras, que engrosa permanentemente, levanta cánticos y consignas exigiendo la liberación del coronel Perón.
A la misma hora, dos sindicalistas ferroviarios, Florencio Soto y Juan A. Caru obtienen autorización para una breve entrevista con Perón. Apenas liberado, Me // también concurre a entrevistarse con Perón, con quien almuerza cambiando impr // acerca de los sucesos en curso.
Los organismos de seguridad informan que -desde el mediodía, una marejada humana se volcó por diversas arterias en dirección al Hospital Militar Central, al grito de -¡Perón!, -¡Perón!. Luego se detuvieron frente a ese nosocomio, condensándose allí el grueso de la columna y desbordando hacia calles adyacentes.
Inesperadamente, enormes columnas de obreros comenzaban a llegar -escribe Scalabrini Ortiz-. Venían con su traje de fajina porque acudían directamente desde las fábricas y talleres…
Eran rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, CO. greñas al aire y las vestidoras escasas cubiertas de pringues, de resto de brea, de grasa, aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe… Un pujante f sacudía la entraña de la ciudad… Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los ta Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López.1 fundiciones yacerías de! Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de tanos de Gerli y Avellaneda, o descendían de las Lomas de Zamora… Era el subsuelo de la patria sublevado”6.
A esa hora, FORJA ya ha dado un comunicado en el que sostiene que -en el debate planteado en el seno de la opinión, está perfectamente deslindado el campo entre la oligarquía y el pueblo (…) y que, en consecuencia, expresa su decidido apoyo a las masas trabajadoras que organizan la defensa de sus conquistas sociales. Patria, Pan y Poder al Pueblo 7.
La policía informa que alrededor de dos mil personas marchan por la calle Corrientes hacia el centro. En Plaza de Mayo son dispersados grupos de manifestantes, siendo las 12 y 30. Una hora después, aparecen nuevamente trabajadores en Plaza de Mayo, y resultan vanos los esfuerzos policial es por despejar la zona.
Sin embargo, no se trata, a esa hora, de miles de concurrentes en la plaza histórica, como se ha afirmado erróneamente más de una vez. La concentración importante, en ese momento, se produce ante el Hospital Militar, y recién después de las 15 crece la concentración popular en Plaza de Mayo.
En esos momentos, el coronel Gemetro -devoto del orden- le sugiere a Ávalos: u-General, si a esa gente no la para la policía, lo podemos hacer nosotros con unos pocos hombres (…) -Quédese tranquilo, Gemetro, no va a pasar nada -contesta Ávalos-. Todo lo que la gente quiere es ver a Perón, saber que Perón está bien. Después se irán como vinieron 8.
La actividad comercial e industrial se halla paralizada desde las primeras horas de la mañana. -Yo estaba en mi casa, en Santos lugares -recuerda Ernesto Sábata-. No había diarios, no había teléfonos, ni transportes. El silencio era un silencio profundo, un silencio de muerte. Y yo pensé para mí: esto es realmente una revolución. Era la primera vez en mi vida que asistía a un hecho semejante. Por supuesto, había leído sobre revolucion 16…
-Todos tenemos, en general, una idea literaria y escolar de lo que es una convulsión de esa naturaleza. Pero es una idea literaria, sobre todo en este país, donde la gente ilustrada se ha formado leyendo libros preferentemente en francés. Y todavía hoy, ve con enorme simpatía, cada vez que llega el 14 de julio, en las vitrinas de la embajada francesa, en la calle Santa Fe, un descamisado tricolor tocando un bombo, rodeado por otros descamisados que vociferan y llevan trapos y banderas. Todo eso les parece muy lindo y hasta de buen gusto, porque. está en la avenida Santa Fe, sin comprender que esos hombres allí representados eran precisamente descamisados y que esa revolución, como todas, por otra parte, fue sucia y estrepitosa, obra de hombres en alpargatas, que golpeaban bombos y que seguramente también orinaron, como los descamisados de Perón en la Plaza de Mayo, en alguna plaza histórica de Francia (…) A mí me conmueve el recuerdo de aquellos hombres y mujeres que habían convergido sobre la Plaza de Mayo desde Avellaneda y Berisso, desde sus fábricas} para ofrecer su sangre por Perón 9.
-Después del mediodía -testimonia Angel Perelman- la actitud de la policía comenzó a cambiar. Lo notamos en los numerosos vigilantes que perdían su aire de autoridad (…)
A las 15, vimos pasar un camión de Correos cargado de vigilantes que gritaban, ante nuestra sorpresa: -¡ Viva Perón!
La policía había advertido que el orden ya no existía (…) que el poder estaba repartido en varias manos.. La crisis del poder liberó los verdaderos sentimientos de los agentes de la tropa, muchos de ellos provincianos y con bajos sueldos. Desaparecida, en el curso de la jornada, la presión jerárquica, los vigilantes se declararon peronistas lO.
Este cambio lo pueden comprender los poetas, finos buceadores de las almas, salvo cuando están sometidos al dogma stalinista, como es el caso de Raúl González Tuñón: (…)
Algo me chocó (en aquella multitud): un grito que jamás había oído, ni en mi infancia, en las grandes concentraciones obreras, ni mucho después, un grito que en los últimos tiempos nadie oyó jamás, no hubiera podido oírse en la Semana Trágica, ni en la Patagonia de los fusilamientos: los más exaltados gritaban, al pasar por donde se veían sin intervenir para nada, a los agentes y oficiales policiales: -¡Viva la policía! 11.
Aproximadamente a las 15 y 30, alrededor de veinticinco sindicalistas mantienen una reunión con Perón, en el Hospital Militar, a la que asisten también el sacerdote Emilio Carreras, Fernando Estrada y Domingo Mercante. -Perón nos pidió que mantuviéramos la calma y realizáramos las manifestaciones con cultura (…) y sin corte de agua, ni de electricidad l2.
Aunque algunos ensayistas otorgan poca importancia a esta entrevista, lo cierto es que a partir de esa hora comienza a intensificarse la afluencia de público hacia Plaza de Mayo.
Por diversas arterias -como cuando los ríos bajan por las montañas, como pequeños hilos de agua, para confluir en torrentes indetenibles -, diversas columnas ganan el centro de la ciudad en dirección hacia la plaza histórica.
-La multitud tomaba los cables del trole de los tranvías -señala Perelman-, los daba vuelta y el motorman empezaba a manejar el vehículo en dirección inversa. Los manifestantes subían entonces atropelladamente al tranvía, lo ocupaban por entero y se encaramaban a sus techos, mientras que los trabajadores que no habían podido meterse en el vehículo hacían lo mismo con el ómnibus, camión o tranvía siguientes. El sistema de transporte de Buenos Aires adquirió un orden rígido: ese día funcionó en una sola dirección 13.
En las primeras horas de la tarde, varias columnas confluyen en Avellaneda, ante el puente ubicado en la unión de las calles Pavón y Mitre. -Era una muchedumbre de cincuenta mil personas -sostiene Cipriano Reyes, uno de sus líderes-. Ahí estaban grandes contingentes del frigorífico La Negra, encabezados por su secretario general Ángel Yampolsky, de las fábricas de vidrio de Papini y otras empresas de Temperley, Lomas, Lanús, etc., movilizados por los compañeros Vicente Garófalo, José Calverio, Raúl Pedrera, Helio Mutis y Juan Rodríguez… Pero -apenas pasadas las16- cuando la
multitud se apresta a pasar, las pasarelas del puente son levantadas para evitar su paso… -Vamos por el ferrocarril -gritaron algunos. -Vamos por el otro puente… En esos momentos se produce un hecho insólito. A orillas del Riachuelo hay pilas de maderas, troncos y palos de árboles, algunas canoas y pequeños botes viejos abandonados: los más audaces manifestantes se lanzan al agua abrazados con una mano a esos troncos y tablones, o asidos a los bordes de los botes y remando con la otra mano, tratan de cruzar a nado (…) Aquello fue un espectáculo maravilloso (…) 14. -Esa tarde del 17 de octubre me tocó protagonizar un episodio importante… Los puentes sobre el Riachuelo habían sido levantados… Entre otros, Enrique Fontán y yo… solicitamos al teniente coronel Benito, quien ocupaba las tres carteras del gobierno, que se bajaran los puentes… Este consultó con el interventor, Gral. Francisco Sánez y al rato regresó con la respuesta afirmativa… Después, supe que Benito había sido compañero de Perón en el Ministerio de Guerra y que Sáenz había formado parte del GOU”15. -Es un misterio quién subió el puente -declara Cipriano Reyes- y quién lo bajó (…) Y cuando lo bajaron, pasamos, y del otro lado estaban los cosacos, esperando con la caballería. Hubo una descarga cerrada. Nos miramos: habían tirado al aire. Entonces, atropellamos. Entonces, la policía dijo: -Larguen, larguen, quién ataja esto- y se fueron… Nosotros seguimos por Montes de Oca y por otras calles16.
-Pasamos como balazo -recuerda Juan Carlos Giadas- (…) y anduvimos gritando y qué se yo (…) Era un enloquecimiento tremendo. Nos abrazábamos y gritábamos como locos (…) fue muy lindo. Una muchedumbre así, que estaba motivada, a medida que crece el entusiasmo se va enloqueciendo cada vez más. Decíamos que había que dar la vida por Perón y fue algo que emocionaba y contagiaba el sentimiento: mucha gente lloraba (…) 17.
Entre la gente más combativa de esa columna, se destaca María Roldán, delegada de los trabajadores del frigorífico, quien rato antes había dado un fervoroso discurso delante de la Casa de Gobierno de La Plata.
-Era un espectáculo asombroso -recuerda José Enrique Miguens-. Buenos Aires nunca había visto una cosa así. La ciudad, en esa época, era muy formal en el vestir, todo el mundo en el centro andaba de saco y corbata, con trajes de colores oscuros, y todos con sombrero o rancho, y la gente grande alguna que otra gorra, de esas con alambre adentro que le daban forma, pero nadie andaba con la cabeza descubierta. Hasta los trabajadores y artesanos que caían al centro a hacer algún trabajo, venían de saco y corbata para diferenciarse de los malevos haraganes que con el saco usaban el lengue… Los sociólogos sabíamos que en los últimos años se había concentrado más de un millón y medio de obreros industriales en los alrededores de la Capital, pero eso era solo un número, nadie los había visto. Y de pronto comenzaban a aparecer desde todas las calles, muertos de cansancio y de sed, arrastrando los pies, miles y miles de patéticos personajes. Hombres y chicos en alpargatas, con la cabeza descubierta, con pantalones muchos de ellos desflecados y camisas abiertas por el calor, mujeres con chicos en brazos con camisolas largas sin ninguna forma de vestido (oo.) Iban -primero- a la elegante fuente que adorna la Plaza de Mayo a meter en el agua los pies destrozados por kilómetros de caminata y después se iban tirando en el suelo, a descansar, en cualquier lugar 18.
Hubo, sin embargo, quienes quedaron al margen de la movilización: -Nosotros no participamos del 1 7 de octubre -recuerda, con pesar, un dirigente gremial del Partido Comunista-. Los metalúrgicos que nosotros controlábamos trabajaron… el 17 de octubre. No lo entendimos, no seguimos a la masa y nos costó muy caro… 19.
Según un periodista, se trata de algo más grave aun que la desvinculación del movimiento de masas: -A las 13, el ministro de Marina había rechazado un ofrecimiento de dirigentes comunistas para que obreros armados de esa tendencia enfrentasen a los trabajadores peronistas. 20.
-Por el Puente Uriburu, vieja barriada de Puente Alsina -vuelve a recordar Cipriano Reyes-, entraban las huestes de los frigoríficos Wilson y ‘la Blanca’, organizados por los compañeros Enrique Dellabusca, Francisco Díaz, Juan Chaín y Narciso Rodríguez… Por el puente Nicolás Avellaneda ingresaban trabajadores de los frigoríficas, de Luz y Fuerza y otros gremios organizados por los compañeros José Presta, José García, Enrique Novoa y otros… Por el norte, llegaban las concentraciones de Vicente López y Olivos que iban primero hacia el Hospital Militar, con sus delegados y activistas como Hilario Salvo, Federico Helweis, Ramón Montenegro y Víctor Visca 21.
-Uno que va al frente de una columna, lleva un letrero que dice: Los que estén con Perón, que se vengan al montón, Desde otro lado, vocean: -Piantate de la esquina, oligarca loco / que el pueblo no te quiere / y Perón tampoco. 22.
El embajador inglés recuerda:-En las primeras horas de la mañana del 17 de octubre los gerentes de los ferrocarriles ingleses vinieron a decirme que se había declarado una huelga espontánea, sin organizadores conocidos, en todos los ferrocarriles, de modo que Buenos Aires estaba aislada. En la tarde de ese día, decidí que era necesario ir a la Casa Rosada, para decirle al único ministro que quedaba -el ministro de Marina- que debía asumir la responsabilidad de proteger los ferrocarriles. Debo confesar que asimismo me impulsaba una enorme curiosidad por saber qué estaba pasando. Al acercamos a la Casa Rosada, vimos que la plaza estaba atestada de descamisados, alrededor de la Casa Rosada había un cordón de Policía Montada, pero no hacían esfuerzo alguno por impedir el paso de la gente ni se metían para nada con la multitud. El chofer quería retroceder y tuve que insistir para que siguiera adelante a muy poca velocidad. Tal como lo había esperado, la multitud nos dio paso no bien vio la bandera inglesa, contentándose con gritar en forma amistosa: -¡Viva Perón! ¡Abajo Braden ’23.
Esa insólita irrupción de -los desconocidos deja perpleja y, al mismo tiempo, aterrorizada a la clase alta. Blanca luz Brum testimonia: -Las barriadas peronistas hasta entonces no habían conocido el centro de la ciudad de Buenos Aires, las elegantes avenidas donde se aislaba la soberbia aristocracia vacuna, la cual, detrás de aquellos muros, se preguntaba aterrada: -y estos ‘grasas’, ¿son también argentinos? ¿Dónde estaban? Nunca se habían visto antes… ¿De dónde viene esta chusma 24.
-Recuerdo muy bien el llamado de mi tía Chichita -testimonia Magdalena Ruiz Guiñazú-. Vivía en la calle Lavalle, entre dos cines, muy cerca de la Plaza de Mayo, y pensaba que la iban a matar 25.
Años después, un joven periodista se preguntaba: -¿Cuántas veces en su historia tuvo miedo nuestra oligarquía? Tal vez allá por el novecientos, cuando conmovían al país las primeras huelgas generales y el coronel Falcón caía despedazado por una bomba anarquista. Tal vez, en 1919, cuando las calles de Buenos Aires recogieron la sangre de la Semana Trágica. Pero fue siempre un miedo confiado, que no minaba aun la sensación de seguridad en que vivía la vieja Argentina. La agitación social tenía sus límites, fijados por una industrialización aun incipiente y una clase obrera demasiado escasa para conmover los cimientos del país. Lo que ocurría era preocupante, pero no desbordaba las defensas policiales del sistema. Miedo de verdad era, en cambio, el que había sobrecogido a las casas patricias aquel!? de octubre. La ciudad había sido invadida y domada por muchedumbres más temibles que el rubio proletariado del Centenario. Y esta vez, misteriosamente, la policía estaba con ellas 26.
El lenguaje frío de las estadísticas comprueba ese miedo: la cantidad de suicidios producidos en la clase alta, en la ciudad de Buenos Aires, alcanza -entre 1936 y 1945- un promedio de veinticinco por año, mientras que la cifra correspondiente a este año del!7 de octubre alcanza a treinta y siete, es decir, un 50 % mayor. ¿Cómo no habrían de estremecerse, entonces, los poetas exquisitos?
-Usted no sabe lo que fue eso, horrible. Algo tremendo opina Borges en una ocasión 27. Y en otra, comenta: -Yo estaba avergonzado e indignado. Eso es, indignado y avergonzado. 28.
-Era un sector numeroso del pueblo, el de los resentidos, el de los irrespetuosos -escribirá Ezequiel Martínez Estrada-, individuos sin nobleza… turba… populacho… horda.. recogida con minuciosidad del hurgador en los tachas de basura, residuos sociales… hez de nuestra sociedad… chusma… pueblo miserable de descamisados y grasitas, desdichado pueblo que ha perdido el respeto… nuevo tipo étnico de -cabecitas negras y -peloduro. 29.
-Ese día, me encontraba en un domicilio privado -relata e! socialista América Ghioldi-, siguiendo los acontecimientos que habían sido desencadenados desde arriba. Comprendí entonces que se iniciaba un largo y doloroso período, que quienes habían planeado lo que se llamaba -la revolución en el Ejército- habían logrado desencadenar un movimiento de masas que acompañaría a la dictadura. Con el caer de la tarde, la tristeza me dominó. 30.
Un sindicalista de! mismo partido, Francisco Pérez Leirós, señala: -lstaba en París representando a los trabajadores libres de la Argentina… Si hubiera estado en Buenos Aires, hubiera propuesto un paro general contra los totalitarios… Claro que sí, contra Perón, mejor, contra el peronismo. 31.
-¿Cómo? -se preguntaban los figurones de la oligarquía, azorados y ensombrecidos-, ¿pero es que los obreros no eran esos gremialistas juiciosos a quienes Juan B. Justo había adoctrinado sobre las ventajas de comprar porotos en las cooperativas?, dirá cáusticamente, años más tarde, Jorge Abelardo Ramos 32.
La escritora María Rosa Oliver muestra asombro ante ese mundo ignorado: -A las tres de la tarde, mientras esperaba un taxi frente al Plaza Hotel, ví llegar gente que formaba un largo pero raleado desfile. No solo por los bombos, platillos, triángulos y otros improvisados instrumentos de percusión que, de trecho en trecho, los preceden, me recuerdan las murgas de carnaval, sino también por su indumentaria: parecen disfrazados de menesterosos. Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente, y casi todos desgreñados. O será que el día gris y pesado, o una urgente convocatoria, les ha impedido a estos trabajadores tomarse e! tiempo de salir a la calle bien entrazados y bien peinados, como es su costumbre. O habrán surgido de ámbitos cuya existencia yo desconozco. Su paso un tanto lento denota que ya han caminado mucho. También parecen algo cansadas las voces que vivan a Perón 33.
Sin embargo, a pesar de! pánico de los privilegiados, -lo que movilizó a aquellas masas hacia Perón no fue el resentimiento, fue la esperanza (…) No rompieron una vidriera y su mayor crimen fue lavarse los pies en la Plaza de Mayo, provocando la indignación de la señora de Oyuela, rodeada de artefactos sanitarios 34.
-En aquella marcha -señala Blanca Luz Brum – no recuerdo haber visto rostros que reflejaran odio ni venganzas era la verdadera fiesta del alma de las multitudes, con un sentido profundo y sereno de justicia: obtener la liberación de su líder. 35.
Con gran honestidad y lucidez, una mujer de la clase alta escribe: -Era la turba tan temida. Era -pensábamos- la gente descontenta (…) ¡Y cómo no había de estado? Con el antiguo temor, nuestro primer impulso fue el de cerrar los balcones. Pero al asomamos a la calle, quedábamos en suspenso… Pues he aquí que estas turbas se presentaban a nuestros ojos como trocadas por una milagrosa transformación. Su aspecto era bonachón y tranquilo. No había caras hostiles, ni puños levanta. dos… No se pedía la cabeza de nadie. Solo querían ver y oír al que consideraban su jefe. Exigían, tal vez, la prolongación de ese poco de justicia social que la clase trabajadora creía haber hallado en él 36.
Mientras, en un piso alto del Hospital Militar, Juan, en pijama, recibe información de lo que ocurre y espera el desarrollo de los acontecimientos. Desde la ventana, ha aprecia. do la importancia y el fervor de los trabajadores que rodean el nosocomio.
Sabe, asimismo, que la marea popular tiende a trasladarse hacia Plaza de Mayo al difundirse rumores acerca de su probable presencia en Casa de Gobierno.
Conoce, también -por diversos camaradas que se han acercado a vedo- cuál es el estado de opinión en el Ejército, especialmente en el interior del país e incluso en Campo de Mayo, donde la gran mayo. ría de los oficiales nacionalistas lo ven ahora con simpatía, como el único jefe que puede impedir la vuelta a la época oligárquica, esa vuelta de los viejos regiminosos, de la mano de Juan Álvarez, facilitada por la estupidez de Ávalos… Pero aun no es la hora, piensa Juan.
Esta táctica paciente es aceptada por los hombres más experimentados, pero impugnada, en cambio, por otros más impulsivos. Por ejemplo, el padre Hernán Benítez: -Hasta mediodía me la pasé azuzando a los muchachos en la calle para la patriada de la noche. Desde mediodía en adelante traté con muchos peronistas de la primera hora -casi todos pateados después por Perón- de persuadir a este de que el levantamiento del pueblo estaba apoyado por otro levantamiento de los cuarteles, de esa misma tarde, contra Avalos.
Tratábamos de que, convencido Perón de esos dos levantamientos, el popular y el militar, se levantara él también. Fue levantar a Perón lo que más nos costó aquella tarde. Porque Perón no es Fidel Castro. Fidel Castro lleva. A Perón hay que llevado 37.
Han pasado ya las 16, cuando, ante el crecimiento de la concentración popular, el presidente Farrell envía a algunas personas de su confianza para que conversen con Perón y busquen la salida a la crisis, entre ellos el brigadier Bartolomé de la Colina y el general Pistarini. Asimismo, Armando Antille, radical yrigoyenista que viene colaborando con el gobierno militar, se convierte en uno de los hombres de mayor confianza de Farrell para llegar a un entendimiento con Perón.
En el Hospital Militar, -estábamos allí con él -testimonia Lucero-, sus amigos de las buenas y malas horas, los que siempre hemos comprendido el significado del honor y el alcance de su patriótica misión 38.
El general Tanco rememora, a su vez: -En un momento estábamos Quijano, Velazco, Antille, Pistarini, De la Colina, Benítez, Lucero, Molina, Uriondo, Herrera y yo -la gente entraba y salía-, también estaba el doctor Mazza y algunos que no recuerdo: Le transmitimos las informaciones que teníamos, le hicimos conocer nuestra emoción y la seguridad de que la situación estaba dominada.
-Las llamadas desde la Casa de Gobierno se sucedían. Farrell quería calmar a la muchedumbre. En determinado momento, Perón, volviéndose hacia mí, me preguntó: -¿Hay mucha gente? ¿Realmente, hay mucha gente, che?-.
-Nunca me había tuteado. Pero su creciente entusiasmo se comenzaba a apreciar en su cambio físico y espiritual. 39.
Por su parte, el general Avalos intenta dirigirse al público congregado en la plaza,
Pero el griterío de los manifestantes lo disuade del intento. Poco después de las 17, Avalos acepta que Mercante intente tranquilizar a la multitud. Este toma el micrófono y anuncia:-Ya a hablar el señor ministro de Guerra.
La respuesta de la plaza es contundente: -¡Queremos a Perón! ¡Queremos a Perón! 40.
La rechifla generalizada frustra el intento. Minutos después, Eduardo Colom, el director de La Época, obtiene autorización del Gral. Avalos para dirigirse a la muchedumbre, con el encargo de intentar su desconcentración.
Colom pronuncia unas pocas palabras ante el griterío general y comprendiendo que será inútil intentar disuadirlos, les anuncia a los trabajadores que Perón estará libre muy pronto y que él mismo irá a buscarlo al Hospital Militar, para lo cual se retira del balcón, ante el ceño adusto de Ávalos.
A medida que transcurre el tiempo, este general va comprendiendo que los trabajadores se han adueñado de la plaza, no quieren escuchar a nadie que no sea Perón, están dispuestos a mantener la huelga general y a quedarse allí todo el tiempo que sea necesario hasta que aparezca el coronel.
-Era el cimiento básico de la nación que asoma, como asoman las épocas pretéritas de la tierra, en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente, en su primordialidad, sin reatos y sin disimulo. Era el de nadie y el sin nada, en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía (…) Eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaban su tarea de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo. 41.
-No puedo olvidar, personalmente, el rostro jubiloso de Nicolás Olivari, en Plaza de Mayo, el 17 de octubre de 1945, confundido entre los demás rostros eufóricos y anónimos del pueblo. 42.
-Éramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río. 43.
-Ya se hacía evidente que el gobierno quería parlamentar con Perón -testimonia el capitán Russo-. -Recuerdo que entonces Perón me dijo textualmente: -Ha llegado el momento de aprovechar la debilidad del enemigo 44 .
Hacia el atardecer, Antille mantiene una conversación con Farrell en la Casa de Gobierno y vuelve al Hospital Militar, acompañado de Hortensio Quijano y el comodoro Edmundo Sustaita.
Allí acuerdan con Perón que el general Ávalos se traslade al Hospital Militar. Rato más tarde, Perón y Ávalos vuelven a conversar, después del gravísimo desencuentro suscitado entre ambos. Presumiblemente, el jefe de Campo de Mayo busca alguna excusa para explicar su desafortunada conducta y, asimismo, informa acerca de los últimos cambios operados en la guarnición de Campo de Mayo. Perón rememora que, en esa oportunidad, -Ávalos me expresó sus deseos de que yo hablara al pueblo para calmarlo e instarlo a que se retirara de la Plaza de Mayo. 45.
Los vespertinos de ese día 17 -con excepción de La Época- expresan a los viejos intereses dominantes. La Razón informa que -numerosos grupos, en abierta rebeldía, paralizaron, en la zona sur, los transportes, y obligaron a cerrar fábricas, uniéndose luego en manifestación.
Publica, asimismo, una declaración del Partido Comunista de la provincia de Buenos Aires, donde se denuncian -los desmanes de elementos peronistas de Cipriano Reyes y demás aventureros a sueldo de la Secretaría de Trabajo, que en bandas armadas han ido provocando a la población y obligando a los obreros a hacer abandono de sus trabajos. Tales hechos han sido denunciados al ministro de! Interior general Ávalos por este comité. 46.
En cambio, un dirigente comunista -Juan José Real- testimonia que el día 17 estuvo frente a puente Barracas con e! obrero metalúrgico Ángel Ghersi: -Estaban allí, contemplando la puja de los obreros por pasar e! puente, un grupo de intelectuales. Uno de ellos, médico de algún renombre, dijo: -Esto se arregla con un par de ametralladoras-. Arrebatado de indignación, mi amigo exclamó: -Eso no, compañero. ¡Eso nunca!-. Regresamos y durante el resto del día y del día siguiente, mi amigo y camarada guardó silencio. ¡Estábamos del otro lado de la barricada! 47. Después, agrega: -El pensamiento socialista había quedado paralizado. Al principio, vio en aquella muchedumbre bandas de desclasados, luego a una juventud obrera inexperta, arrastrada por un demagogo diabólicamente hábil (…) Cuando luego de algunos años intenté -débil y aun confusamente- rectificar esos juicios, fui expulsado del Partido Comunista. 48.
Por su parte, Crítica aparece con grandes titulares, tipo catástrofe: -Grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población. 49. Más abajo, comenta: -En varias zonas de Buenos Aires, los grupos peronianos cometieron sabotaje y desmanes. 50.
Ya es de noche cuando Ávalos regresa a la Casa Rosada- Angustiosos cabildeos configuran el cuadro de ese grupo de uniformados, entre los cuales se mueven algunos civiles, que vanamente intentan tranquilizar a la inmensa masa humana que ruge frente a ellos y que desatiende sus llamamientos.
El reclamo prosigue incesante: -¡Queremos a Perón! ¡Queremos a Perón!. Eduardo Colom testimonia: -En el balcón grande, donde estaban Ávalos, Vernengo Lima, Farrell y otros militares, el ministro de Guerra trató de hablar a la gente, pero Vernengo Lima le dijo: -Está cometiendo una grave error, esto hay que disolverlo a balazos y va a ser difícil, hay mucha gente-. Avalos le respondió: -Que decida el general Farrell si se va a hacer fuego o no contra la multitud-
-El general Farell afirmó que él no va a tirar contra e! pueblo. El ministro de Marina insistió, explicando que las ametralladoras están en el techo: -Si tiramos al aire, se van a ir. Pero el Presidente se mantuvo inconmovible: -No, señor. No se hace ningún disparo. La gente puede morir por el pánico. Yo no autorizo nada. 51. ,
Alrededor de las 21 -en momentos en que e! poder de Avalos y Vernengo Lima se está derrumbando-, llega a la Casa de Gobierno el Dr. Juan Álvarez, con el listado de los hombres de doble apellido con quienes ha conformado e! gabinete. Esta vez la oligarquía ha llegado demasiado tarde a la cita con la historia. Antille, según una versión -Coloffi, según otra- ya ha salido hacia Palermo, enviado por Farrell, para requerir de Perón cuáles serían las condiciones para restablecer la normalidad y desconcentrar a los manifestantes.
Desde e! Hospital Militar, el coronel, en pijama, impone ahora condiciones: -Primero, que Vernengo Lima se mande a mudar; segundo, que la Jefatura de Policía la ocupe Velazco; tercero, que lo busquen a Pantín y lo pongan al frente de las fuerzas de mar, y que Lucero se haga cargo del Ministerio de Guerra. Además, hay que traer inmediatamente a Urdapilleta, que está en Salta, para que se haga cargo del Ministerio del Interior. Esas son mis condiciones. 52.
Los emisarios de Farrell vuelven a Casa de Gobierno con esta respuesta, decidiéndose una reunión entre Perón y Farrell, un rato después, a realizarse en la residencia presidencial. Al mismo tiempo, los altoparlantes anuncian a la multitud que aproximadamente a las 23, el coronel Perón dirigirá la palabra al pueblo.
Así, mientras el Presidente abandona la Casa de Gobierno para dirigirse a la residencia, Juan -después de hablar por teléfono con Eva, según señala Luna- se viste con ropa de civil y -acompañado de dos ayudantes militares y del Dr. Mazza, sale del Hospital Militar por una puerta trasera. Todos ellos suben a un automóvil que pasa a manejar el Dr. Mazza, y se encaminan hacia el encuentro con el general Farrell.
Esta reunión la relata Perón de la siguiente manera, aunque erróneamente la sitúa en la Casa de Gobierno: -Me dijo Farrell: -Bueno, Perón, ¿qué pasa?-. Yo le contesté: -Mi
General, lo que hay que hacer es llamar a elecciones de una vez. ¿Que están esperando? Convocar a elecciones y que las fuerzas políticas se lancen a la lucha… -Eso está listo -me contestó- y no va a haber problemas-. Bueno, entonces me voy a mi casa… -¡No, déjese de joder! -me dijo y me agarró de la mano-. Esa gente está exacerbada, nos van a quemar la Casa de Gobierno. 53.
Mientras Farrell y Perón conversan en la residencia presidencial, Vernengo Lima se aleja precipitadamente de la Casa de Gobierno con la intención de declarar en rebeldía a la Armada. Juzga que el Gral. Ávalos lo acompañará en la intentona y, según un testigo, se despide de él con estas palabras: -Hágase fuerte, mi general, que yo lo haré con la escuadra (…). 54. Pero Ávalos no se halla dispuesto a seguirlo. -Se considera vencido y, rato después, al cruzarse con un periodista que le pregunta: -¿Cómo le va general?, contesta secamente: -¡Y como quiere que me vaya¡ ¡Como la mierda! 55.
Aproximadamente a las 23, Farrell y Perón ingresan a la Casa Rosada. -Venga, hable- me dijo Farrell, recuerda Perón. Minutos después, Juan ingresa al balcón y se abre ante su mirada un espectáculo majestuoso mientras una ovación atronadora saluda su presencia. En la noche de Buenos Aires, una inmensa muchedumbre -que algunos estiman en trescientos mil, otros en quinientos mil y el diario La Época en un millón de personas- vibra coreando su nombre: -¡Perooooón!, ¡Perooooón!. Los diarios encendidos a manera de antorchas resplandecen sobre la negrura nocturna celebrando la victoria. La algarabía popular es indescriptible y esa marea humana proclama una y otra vez: -¡Ar-gen-ti-na! ¡Ar-gen-ti-na!. Farrell y Perón se abrazan, produciendo un nuevo estallido de júbilo popular.
El Presidente intenta vanamente dirigirse a los manifestantes, pero el impresionante griterío no se lo permite. Finalmente, aprovecha un momento de silencio para decir:
-Trabajadores, les hablo otra vez con la profunda emoción que puede sentir el Presidente de la Nación ante una multitud de trabajadores como es esta, que se ha congregado hoy en la plaza. Otra vez está junto a ustedes el hombre que por su dedicación y empeño ha sabido ganar el corazón de todos: el coronel Perón. Quiere proseguir pero otra vez los cánticos y los gritos se lo impiden.
El júbilo es indescriptible y después de tantas horas de espera, de tantos kilómetros recorridos, los trabajadores quieren prolongar ese momento de triunfo. Ellos son los protagonistas fundamentales de esa jornada histórica, de ellos es ese 17 de octubre y no hay títulos ni jerarquías mayores que la voluntad del pueblo… Recién minutos después, el Gral. Farrell puede agregar que el gobierno no será entregado a la Corte Suprema, que ha renunciado todo el gabinete y que el coronel Mercante será designado secretario de Trabajo y Previsión. 56.
Profundamente conmovido, Juan se acerca al micrófono. Él mismo dirá, años después, que era tan fuerte la emoción que lo embargaba ante esa inmensa masa humana que aclamaba su nombre, que no sabía cómo armar su discurso:-Imagínese, ni sabía lo que iba a decir (oo. ) Tuve que pedir que cantaran el himno, ¡para poder armar un poco las ideas! 57, -Habían ocurrido muchas cosas desde el día en que renuncié a todo cargo gubernativo¡ la prisión en Martín García y ese momento en que estaba en el balcón de la Casa Rosada, frente a una impresionante multitud de humildes hombres y mujeres, que aguardaban desde la mañana a que yo apareciese. ¡Ahí estábamos el Pueblo y yo, frente a frente! El Pueblo era todo oídos y yo tenía que ser la voz. Me asaltaban muchas dudas. ¿Qué decir! Detrás de mí, muy próximos a mí, todavía, la prisión, la amargura que provocan las defecciones, actitudes mezquinas propias de pequeños hombres, y ante mí estaba la presencia física de la única y verdadera soberanía: la del Pueblo. Y el Pueblo quería saber. Yo comprendía que la circunstancia era histórica. Una torpeza podría convertida en una anécdota fugaz o en un episodio indigno de sus motivaciones profundas. Fue entonces cuando la intuición vino en mi ayuda: tenía que pedir al pueblo que, previo a todo, entonase las estrofas del Himno Nacional. Fue un coro impresionante por el número de personas y por su solemnidad. La canción patria me centró, me colocó en el exacto lugar del momento en que vivíamos, para decir la palabra precisa, el pensamiento justo. Y hablé. ¡Ese discurso fue el mejor que yo haya pronunciado en toda mi vida! 58.
-¡Trabajadores! Hace casi dos años, desde estos mismos balcones, dije que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino.
Una larguísima ovación interrumpe su discurso. Cánticos y consignas le im. piden continuar. Recién después de unos minutos, retama la palabra: -Hoy, a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del Ejército. Con ello, he renunciado voluntariamente al más insigne honor a que puede aspirar un solda. do: llevar las palmas y laureles de general de la Nación. Lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Perón y ponerme, con este nombre, al servicio integral del auténtico pueblo argentino.
Nuevas aclamaciones lo obligan a suspender el discurso, para retomarlo de este modo:
-Dejo, pues, el honroso y sagrado uniforme que me entregó la patria, para vestir la casaca del civil y mezclarme con esa masa sufriente y sudorosa que elabora en el trabajo la grandeza del país.
Los cánticos populares se reproducen y él debe esperar nuevamente: -Con esto doy mi abrazo final a esa institución que es el puntal de la patria: el Ejército. Y doy también el primer abrazo a esta masa inmensa que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la República: la verdadera civilidad del pueblo argentino. Esto es pueblo; esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la madre tierra, al que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la patria, el mismo que en esta histórica plaza, pidió frente al Cabildo que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal porque no habrá perfidia, ni maldad humana, que pueda someter a esta masa grandiosa en sentimiento y en número. Esta es la verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha a pie durante horas para llegar a pedir a sus funcionarios que cumplan con el deber de respetar sus auténticos derechos.
Esta referencia hace brotar la pregunta, pues los trabajadores ignoran las vicisitudes sufridas por Perón en la última semana: -¿Dónde estuvo? ¿Dónde estuvo?
Juan soslaya toda respuesta -que resultaría comprometedora para quien se halla a su lado, Farrell, y otros jefes militares -y prosigue: -Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción, pero desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Nación. Hace dos años pedí confianza. Muchas veces me dijeron que ese pueblo por el que yo sacrificaba mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien no lo traiciona. Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclado en esta masa sudorosa, estrechar profundamente a todos contra mi corazón, como lo podría hacer con mi madre. Desde esta hora, que será histórica para la República, que sea el coronel Perón el vínculo de unión que haga indestructible la hermandad entre el pueblo, el ejército y la policía, que sea esta unión eterna e infinita para que este pueblo crezca en esa unidad espiritual de las verdaderas y auténticas fuerzas de la nacionalidad y del orden, que esa unidad sea indestructible e infinita para que nuestro pueblo no solamente posea la felicidad, sino también para defenderla dignamente. Esa unidad la sentimos los verdaderos patriotas, porque amar a la patria no es amar sus campos y sus casas, sino amar a nuestros hermanos. Esa unidad, base de toda felicidad futura, ha de fundarse en un estrato formidable de este pueblo, que al mostrarse hoy en esta plaza, en número que pasa del medio millón, está indicando al mundo su grandeza espiritual y material.
Nuevamente, se reproduce la pregunta: -¿Dónde estuvo? ¿dónde estuvo?.
Él nuevamente esquiva la respuesta: -Preguntan ustedes dónde estuve. Estuve realizando un sacrificio que lo haría mil veces por ustedes… No quiero terminar sin enviar un recuerdo cariñoso y fraternal a nuestros hermanos del interior que se mueven y palpitan al unísono con nuestros corazones en todas las extensiones de la patria. A ellos, que representan el dolor de la tierra, vaya nuestro cariño, nuestro recuerdo y nuestra promesa de que en el futuro hemos de trabajar a sol y a sombra para que sean menos desgraciados y puedan disfrutar mejor de la vida.
Ante los nuevos reclamos de que explique qué le ocurrió en los últimos días, intenta concluir el discurso: -Y ahora, como siempre, de vuestro secretario de Trabajo y Previsión que fue y que seguirá luchando a vuestro lado por ver coronada la obra que es la ambición de mi vida, la expresión de mi anhelo de que todos los trabajadores sean un poquito más felices.
Pero la multitud insiste: -¿Dónde estuvo? .
Entonces, responde: -Señores: ante tanta insistencia, les pido que no me pregunten ni me recuerden cuestiones que yo ya he olvidado, porque los hombres que no son capaces de olvidar no merecen ser queridos ni respetados por sus semejantes. Y yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo .
Luego, afirma: -Ha llegado ahora e! momento del consejo. Trabajadores: únanse; sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos. Diariamente iremos incorporando a esta enorme masa en movimiento a todos los díscolos y descontentos para que, junto con nosotros, se confundan en esta masa hermosa y patriota que constituyen ustedes. Pido también a todos los trabajadores que reciban con cariño mi inmenso agradecimiento por las preocupaciones que han tenido por este humilde hombre que les habla. Por eso, les dije hace un momento que los abrazaba como abrazaría a mi madre, porque ustedes han tenido por mí los mismos pensamientos y los mismos dolores que mi pobre vieja habrá sufrido en estos días. Confiemos en que los días que vengan sean de paz y de construcción para el país. Mantengan la tranquilidad con que siempre han esperado aun las mejoras que nunca llegaban. Tengamos fe en el porvenir y en que las nuevas autoridades han de encaminar la nave del Estado hacia los destinos que aspiramos todos nosotros, simples ciudadanos a su servicio. Sé que se han anunciado movimientos obreros. En este momento ya no existe ninguna causa para ello. Por eso les pido, como un hermano mayor, que retornen tranquilos a su trabajo. Y por esta única vez, ya que nunca lo pude decir como secretario de Trabajo y Previsión, les pido que realicen el día de paro festejando la gloria de esta reunión de hombres de bien y de trabajo, que son la esperanza más pura y más cara de la patria.
Otra explosión popular saluda la aprobación dada por el coronel al merecido descanso del día siguiente y desde algunos manifestantes surge la ocurrencia, que será coreada luego por todos: -¡Mañana es San Perón! ¡Mañana es San Perón! .
-He dejado deliberadamente para el último recomendarles que al abandonar esta magnífica asamblea lo hagan con mucho cuidado. Recuerden que ustedes, obreros, tienen el deber de proteger aquí y en la vida a las numerosas mujeres obreras que aquí están. Finalmente, les pido que tengan presente que necesito un descanso, que me tomaré en Chubut para reponer fuerzas y volver a luchar codo con codo con ustedes, hasta quedar exhausto, si es preciso. 59.
Hace un silencio y después de acariciar con la mirada a la inmensa multitud, se despide con estas palabras: -Y ahora, para compensar los días de sufrimiento que he vivido, yo quiero pedirles que se queden en esta plaza, quince minutos más, para llevar en mi retina el espectáculo grandioso que ofrece el pueblo desde aquí. 60.
Al rato, la imponente concentración comienza lentamente a dispersarse. La jornada ha sido dura y fatigosa, pero -mañana es San Perón y se va a cumplir el paro dispuesto por la CGT, aunque ahora a manera de festejo pues el objetivo ya se ha logrado: los trabajadores han irrumpido tumultuosamente en el escenario político y han liberado al coronel, quebrando la fuerza de la oligarquía.
Ahora, las elecciones le abren a Perón el camino al poder.
Sin embargo, si la presencia multitudinaria de los trabajadores ha cubierto el escenario político, no es menos importante lo que ha ocurrido ese mismo día, entre bambalinas. Perón no solo se ha recostado en la fuerza popular, sino también en sus camaradas que conforman esa ala nacional del Ejército que se ha venido batiendo exitosamente tanto contra los liberales (hombres del justismo, Anaya, Omstein y otros) como contra los nacionalistas (grupo Perlinger). Son ellos -Mercante, Lucero, Sosa Molina, Urdapilleta, Mugica, Velazco y tantos otros- quienes han sostenido su política social desde 1943 y quienes han jugado dura pulseada contra la Marina y los sectores pro oligárquicos de la propia fuerza.
Y de ellos provienen las acciones concretadas ese mismo 17 de octubre para asegurar que el poder que se expresa en la plaza histórica se manifieste también en los cuarteles.
En horas de la tarde, su amigo Velazco, con el apoyo del coronel José Domingo Molina, controlaron la Jefatura de Policía -que ya venían manejando de hecho desde esa misma mañana-, desplazando a Mittelbach.
Horas más tarde, el coronel Carlos Mugica y otros oficiales dominan el 3 de Infantería, ubicado en Pichincha y Garay, pasando a controlar asimismo otras fuerzas adyacentes: el Arsenal de Guerra y la Escuela de Mecánica del Ejército, donde tienen el apoyo de oficiales adictos a Velazco. -El coronel Mugica -recuerda Lucero-, en un acto de audacia superior, propio de su recia personalidad, tomó preso al jefe del Regimiento 3 de Infantería y asumió el comando de la unidad. 61.
Poco después, Mugica -al arrestar al Gral. Santos Rossi- se convierte en comandante de Primera División del Ejército, que comprende los regimientos 1,2 y 3, del área metropolitana. En la noche, Pistarini y Lucero se hacen cargo del Ministerio de Guerra.
El posterior relevo de Vernengo Lima por Pantín y la asunción del Ministerio de Guerra por Molina conforman, en la órbita militar, la otra cara del triunfo político logrado cor movilización popular.
Para una correcta interpretación del peronismo, es preciso evitar las idealizaciones categorizar de la manera más acertada su naturaleza histórica, pues de otra manera mayor parte de su historia resultará muy difícil de comprender.
No estamos en presencia de una fuerza clasista, socialista o proletaria pura que apunta a instaurar el socialismo.
Tampoco se trata del tan meneado fascismo dirigido a evitar una supuesta revolución social a cargo de una izquierda que se abrazaba con los terratenientes y el embajador norteamericano.
Apoyado, por una parte, en los trabajadores, y por otra, en un sector nacional del Ejército, Perón -incorporando asimismo a algunos sectores del empresariado ( nativo-lidera un frente de liberación nacional que enfrenta a la alianza establecida por la vieja clase dominante con el imperialismo, apoyada por amplios sectores de la clase media, la Marina y una parte del Ejército.
Esta distribución de las clases sociales no debe sorprender tratándose de un país semicolonial que desde hace varias décadas se halla subordinado como economía complementaria del imperialismo inglés, al cual abastece de alimentos baratos y al cual entrega su mercado interno.
Suponer que en un país de ese tipo la contradicción principal está dada por el enfrentamiento proletariado-burguesía constituye una caricaturización del marxismo y el desconocimiento de todo cuanto sostuvieron Lenin y Trotsky acerca de la cuestión nacional. O lo que es lo mismo, trasladar mecánicamente la lucha de clases, tal cual se daba en los países capitalistas desarrollados I con cuestión nacional resuelta, a países donde esa tarea histórica no se halla cumplida, como lo advertía incluso Marx, en el Manifiesto Comunista, al fustigar al llamado socialismo verdadero, que, con su sonsonete antiburgués, concluía apoyando a los nobles y terratenientes del viejo régimen.
Esa misma noche del 17 de octubre, las fuerzas en pugna quedan así alineadas, de modo tal que podrían resumirse en la alternativa que resumen las consignas: Perón o Braden; mate sí, whisky no; liberación o dependencia. Y la lucha no da tregua: en la madrugada, el almirante Vernengo Lima intenta convencer a Ávalos de que todavía es posible insurreccionarse para cerrar el camino a los proyectos del coronel, mientras este, con algunos amigos y en la compañía de Eva, en el departamento de la calle Posadas, analiza de qué modo construir la herramienta política para presentarse a la puja electoral. A esa misma hora, en el interior del país, importantes concentraciones de trabajadores -especialmente en Rosario, Tucumán, Córdoba y Mendoza- se dispersan en orden con la alegría del triunfo.
Así ocurre también en Buenos Aires, pero el odio riega de sangre las primeras horas del día 18 cuando una manifestación peronista es tiroreada desde adentro del diario Crítica, provocando dos muertos: Darwin Passaponti y Francisco Ramos.
El significado del 17 de octubre
-El país ya era otro país y no quisieron entenderlo , señala Arturo Jauretche refiriéndose a los viejos partidos políticos. Y agrega: -La nueva realidad no cabía ni en el sindicalismo, ni en los partidos políticos preexistentes… El 17 de octubre, más que representar la victoria de una clase, es la presencia del nuevo país con su vanguardia más combatiente y que más pronto tomó contacto con la realidad propia… Lo viejo no comprendía al país nuevo, tampoco se dio cuenta que ya no podía representar la dirección del país y mientras discutía sus rivalidades, el nuevo actor tomó posesión del escenario. 62.
¿Cuál es ese nuevo país al que se refiere Arturo Jauretche?
Puede afirmarse, como ya se ha señalado apelando a Pirandello, que desde 1935, en la Argentina, se mueven -varios personajes en busca de un autor. Por un lado, sectores del Ejército que ya no están dispuestos a continuar actuando como custodios de la usurpación y la entrega oligárquicas, que abominan de los ingleses y que, en el caso de algunos militares, sustentan una clara posición industrialista. Por otro, los trabajadores que se han ido nucleando en las nuevas fábricas del Gran Buenos Aires, provenientes en general del interior desvalido, resueltos a conseguir mejores salarios y mejores condiciones de trabajo, en esa Argentina industrial que va emergiendo.
También los empresarios nuevos, en general, hijos de la inmigración y titulares de capitales nacionales, a quienes interesa un mercado interno en expansión, protegido de la competencia extranjera. Asimismo, sectores de clase media pobre del interior del país, pequeños productores y comerciantes de economías devastadas, como también ese mundo de sub ocupados que ambula de cosecha en cosecha para malvivir. y en general, todos aquellos que ven asfixiados sus horizontes por la vieja Argentina agropecuaria, de recursos inmovilizados (riqueza ictícola, minera, potencial hidroeléctrico, etc.).
Todos ellos confluyen, entre 1943 y 1945, en un gran frente nacional, cohesionados por su repudio al viejo país y a la dirigencia política tradicional, tanto de derecha como de izquierda, como así también por un ansia de crecimiento económico que satisfaga sus diversos reclamos.
Como en todo frente, estos diversos componentes mantienen diferencias laterales, antagonismos que se subordinan temporariamente en aras de la coincidencia general, pero que pueden, a veces, acentuarse hasta provocar la ruptura de esa alianza. Esas diferencias, esa multiplicidad de objetivos exige un unificador, un árbitro, alguien en quien todos depositen confianza, capaz de encontrar soluciones razonables para los diferendos entre las partes.
En los países coloniales y semicoloniales, donde el imperialismo expolia no solo a los trabajadores sino a amplias capas de la sociedad, es común la aparición de líderes populares que cumplen esa tarea de unificación y conducción. En el caso argentino, esos amplios sectores sociales que ansían concluir con el viejo régimen encuentran su hombre en Juan Domingo Perón.
La interpretación individualista de la historia, tanto sea para elogiar como para denigrar, supone que ese hombre es el responsable de todo, sea de los éxitos o de las catástrofes. En nuestro caso, dirá: Perón hizo el 17 de octubre.
La interpretación de la historia en función de la lucha de clases señala, por el contrario, que son aquellos actores sociales quienes logran encontrar a su autor y lo elevan entonces a la cabeza del frente convirtiéndolo en líder. Es decir: el 17 de octubre lo hizo a Perón.
Sin embargo, la relación dialéctica de continuas acciones recíprocas en pleno desarrollo de los acontecimientos torna muy difícil establecer hasta qué punto la actuación del líder es mero resultado de las fuerzas sociales que lo impulsan y hasta dónde sus condiciones personales juegan también un papel muy importante.
Baste recordar que un marxista – Trotsky- señalaba que si Lenin no hubiera llegado al imperio zarista en 1917, posiblemente la Revolución de Octubre no se hubiera realizado.
En el caso argentino, la interpretación correcta de lo sucedido -sin pretender glorificar a Perón, ni tampoco caer en el otro extremo de restar importancia a su actuación- posiblemente resultará de las polémicas que los investigadores lleven a cabo en el futuro, cuando los odios y los .amores aun subsistentes se hayan amenguado o desaparecido.
Por ahora, parece posible sostener que esos nuevos protagonistas de la historia argentina, generaron -aquel 17 de octubre de 1945- un frente nacional de liberación que fue encabezado por Perón.
Como señala Jauretche, el viejo país no entendió aquello que pasaba delante de sus narices: ni a la clase trabajadora, ni al liderazgo emergente.
A medio siglo de distancia se comprende que la clase dominante, a través de los dirigentes conservadores, los grandes intelectuales y los grandes diarios, haya reaccionado lúcidamente contra estos sucesos, corroborando, una vez más, que es la única clase para sí , con clara conciencia de sus intereses.
Con respecto a la incomprensión por parte de la mayoría de dirigentes y base social del anterior movimiento nacional-el radicalismo-, la explicación parece residir en la incorporación de la vieja clase media al régimen semi colonial, así como su sumisión al poderoso aparato cultural de la oligarquía (la historia mitrista, el liberalismo económico, la literatura exquisita y lúdica, la democracia formal, la civilización y barbarie , etc.).
Más grave aun es la incomprensión de las diversas agrupaciones de izquierda.
El Partido Socialista, sometido también a esa colonización pedagógica, se ha convertido en el partido de los consumidores (moneda sana y libre importación) con fuerte subordinación a Gran Bretaña.
En el caso del Partido Comunista, como ya se ha señalado, la alianza de la URSS con Inglaterra y Estados Unidos le resultó letal al convertir al antifascismo -y más aún, a la aliadofilia- en su táctica política y sindical.
Por todas estas razones, no se asombre, pues, el lector, de los juicios que va a leer seguidamente.
El liberalismo oligárquico, con su virulenta campaña antifascista, ha hecho estragos en la dirigencia radical.
Nada queda en su pensamiento de los planteos populares de Yrigoyen: -(El 17 de octubre) fue preparado por la Policía Federal y la Oficina de Trabajo y Previsión, convertida en una gran máquina de propaganda de tipo fascista, con ramificaciones en todo el país (…) Fue una reproducción exacta de las primeras manifestaciones populares del fascismo y del falangismo 63.
Según el comunicado emitido por la conducción unionista de la UCR, el paro pudo realizarse -usando de la coacción y la amenaza (…) y se -ultrajó a la ciudadanía con la ayuda policial, en un espectáculo de vergüenza como nunca ha presenciado la Nación. 64.
Sostiene, asimismo, que -el número de manifestantes no fue mayor de sesenta mil personas, de las cuales un 50 % lo constituían mujeres y menores, teniendo informaciones fehacientes de que muchos de estos recibieron dinero para concurrir (…) que los manifestantes vejaron a personas, asaltaron comercios, injuriaron a la población vivando a su candidato y llevando como lema o estribillo estas palabras: -Viva la alpargata y mueran los libros, Haga patria matando a un estudiante. 65.
Desde el conservadorismo, Emilio Hardoy define, años después: -Los ciudadanos que desfilaron triunfalmente, yo entre ellos, poco tiempo antes por las calles de Buenos Aires, jamás imaginaron que la muchedumbre, imponente e informe, amenazadora y primitiva, iba a invadir la Plaza de Mayo al grito de guerra de -¡Perón!. Grito de guerra y de odio, casi de venganza, por causa de la miseria y la ignorancia de la sociedad de entonces. Como en todos los pueblos de Occidente, en nuestro territorio había dos países en aquel mes de octubre de 1945: el país elegante y simpático, con sus intelectuales y su sociedad distinguida sustentada en su clientela –romana- y el país de -la corte de los milagros- que mostró entonces toda su rabia y toda su fuerza. ¡Nueve días que sacudieron al país! ¡Nueve días en los que la verdad se desnudó! Nueve días que cierran una época e inauguran otra… Desde luego, el odio no es el único ingrediente del peronismo, pero es el fundamental, el cemento que aglutinó a las masas en torno a Perón. 66.
De este modo, los viejos enemigos -radicales y conservadores- coinciden ahora en su vituperio a la presencia popular en la plaza histórica.
Sin embargo, debe reconocerse que lo hacen con ideas, mientras otros manifiestan ese mismo repudio a culatazos: -El 17 de octubre de 1945, yo era el responsable de la Casa y de la estructura física del Ministerio de marina en la Casa de Gobierno (…)
La multitud desbordó la Plaza de Mayo y tiró las puertas abajo.
-Entraron los policías a caballo, era un revuelo increíble (…) entraron unos muchachos sudorosos y que se veían muy cansados. Comenzaron a dar vueltas alrededor mío y me miraban extrañamente. Les parecía mentira ver a un oficial parado ahí. Se acercó uno y me dijo: -¿Dónde está Perón? Lo queremos ver, venimos cansados de Ensenada Le respondí: -No sé dónde está Perón, debe estar arriba
Al tiempo, acudió un teniente con un pelotón de la compañía de infantería que custodiaba la Casa de Gobierno y me dijo: -Con su permiso, señor capitán, voy a hacer desalojar a toda esta gente. -Sí, le dije, pero con una condición: no dispare ningún tiro adentro del edificio, adentro del ministerio- Se retiraron entonces (…) Él dio una orden y los soldados pusieron rodilla en tierra, dieron vuelta sus fusiles -con la culata para adelante- y comenzaron a sacudirles las cabezas a los revoltosos. Sonaban sus cabezas que parecían mates 67.
Así vivió ese día de octubre el marino democrático Isaac F. Rojas.
Para quienes desconocen la historia argentina y se dejan llevar por los rótulos, resulta asombroso que juicios coincidentes provengan de la titulada izquierda socialista y comunista.
La Vanguardia, por ejemplo, órgano del partido Socialista, afirma: -En los bajíos y entresijos de la sociedad hay acumuladas miseria, dolor, ignorancia, indigencia más mental que física, infelicidad y sufrimiento. Cuando un cataclismo social o un estímulo de la policía moviliza las fuerzas latentes del resentimiento, cortan todos las contenciones morales, dan libertad a las potencias incontroladas, la parte del pueblo que vive ese resentimiento y acaso para su resentimiento, se desborda en las calles, amenaza, vocifera, atropella, asalta a diarios, persigue en su furia demoníaca a los propios .adalides permanentes y responsables de su elevación y dignificación. 68.
La FUBA no se halla alejada de estos planteos y sostiene orgullosamente -que se había dado una polarización de las fuerzas sociales en pugna: los sectores democráticos que concurrían a los despachos de la embajada norteamericana y los dirigentes gremiales y políticos pro peronistas que acudían a la Secretaría de Trabajo 69.
Por su parte, la comisión gremial del Partido Socialista señala -las exteriorizaciones carnavalescas, desmanes y atropellos inicuos producidos en -el paro, que fue ajeno a la decisión de los auténticos trabajadores organizados 7O. ..
A su vez, el Partido Comunista emite varias declaraciones en esos días. El 21 de octubre sostiene: -El malón peronista -con protección oficial y asesoramiento policial que azotó al país ha provocado rápidamente -por su gravedad- la exteriorización del repudio popular de todos los sectores de la República en millares de protestas. Hoy la Nación en su conjunto tiene clara conciencia del peligro que entraña el peronismo y de la urgencia de ponerle fin. Se plantea así para los militantes de nuestro Partido una serie de tareas que, para mayor claridad, hemos agrupado en dos rangos: higienización democrática y clarificación política.
-Por un lado, barrer con e! peronismo y todo aquello que de alguna manera sea su expresión; por e! otro, llevar adelante una campaña de esclarecimiento de los problemas nacionales, la forma de resolverlos y explicar, ante las amplias masas de nuestro pueblo, más aun que lo hecho hasta hoy, lo que la demagogia peronista representa. En el primer orden, nuestros camaradas deben organizar y organizarse para la lucha contra el peronismo, hasta su aniquilamiento.
-Corresponde aquí también señalar la gran tarea de limpiar las paredes y las calles de nuestras ciudades de las inmundas pintadas peronistas. -Que no quede barrio o pueblo sin organizar las brigadas de reorganización democrática (…) Nuestras mujeres (…) deben visitar las casas de familia, comercios, etc., reclamando la acción coordinada y unánime contra el peronismo y sus hordas. Perón es el enemigo número uno del pueblo argentino 71.
Días después, e! periódico Orientación afirma: -Pero también se ha visto otro espectáculo, el de las hordas de desclasados haciendo de vanguardia de! presunto orden peronista. Los pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la ciudad no representan a ninguna clase de la sociedad. Es e! malevaje reclutado por la Secretaría de Trabajo y Previsión para amedrentar a la población.
En el mismo número de Orientación -dirigido por Ernesto Giudici- puede leerse: -Desde Avellaneda salían las bandas armadas del peronismo, obedeciendo un plan de acción dirigido por el coronel y sus asesores nazis (…) El peronismo logró engañar a algunos sectores de la clase obrera (…) yesos sectores engañados fueron en realidad dirigidos por e! malevaje peronista, repitiendo escenas dignas de la época de Rosas; y remedando lo ocurrido en los orígenes de! fascismo en Italia y Alemania, demostró lo que era, arrojándose contra la población indefensa, contra e! hogar, contra las casas de comercio, contra el pudor y la honestidad, contra la decencia, contra la cultura, e imponiendo el paro oficial, pistola en mano y con la colaboración de la policía que, ese día y al día siguiente, entregó las calles de la ciudad al peronismo bárbaro y desatado (…)’>73.
La casi totalidad de los grupos de izquierda caen en categorizaciones erróneas al intentar definir la jornada de! 17. Para los viejos anarquistas, resulta e! fascismo redivivo o e! Estado que aplasta las libertades individuales. Para e! sector trotskista que orienta Nahuel Moreno, “el 17 de octubre es uno de los tantos golpes de cuartel (… )”74 Y Perón sería un agente de! imperialismo inglés en retirada.
Solo e! grupo de origen trotskista que se expresa en el periódico Frente Obrero, bajo la orientación de Aurelio Narvaja, reconoce los aspectos fundamentales de la movilización popular y su carácter históricamente progresivo: -Los acontecimientos de los días 17 y 18 de este mes, han dejado perplejos y confundidos a los stalinistas, socialistas y, en general, a toda la pequeña burguesía que se hallaba bajo e! influjo ideológico de la oligarquía y del imperialismo (…)
Durante los largos meses transcurridos desde e!4 de junio de 1943, los stalinistas, con e! apoyo de los socialistas, llamaron en varias ocasiones a la huelga general. Salvo algunos sectores obreros de la construcción, la clase obrera permaneció insensible a sus llamados y el más estrepitoso fracaso coronó sus esfuerzos por defender la democracia .. Y ahora, he aquí que un militar, un recién llegado o poco menos, logra sacar al proletariado de sus fábricas y talleres y lanzarlo a la calle, con e! solo apoyo de un débil equipo de dirigentes sindicales de alquiler y sin ningún gran diario que apoye su política.
-La misma masa popular que antes gritaba -¡ Viva Yrigoyen!, grita ahora ‘¡Viva Perón!’. Así como en el pasado se intentó explicar el éxito del yrigoyenismo aludiendo a la demagogia que atraía a la chusma, a las turbas pagadas, a la canalla de los bajos fondos, etc., así tratan ahora la gran prensa burguesa y sus aliados menores, los periódicos socialistas y stalinistas, de explicar los acontecimientos del 17 y el18 en iguales o parecidos términos. Con una variante: comparan la huelga a favor de Perón con las movilizaciones populares de Hitler y Mussolini. Identificar el nacionalismo de un país semicolonial con el de un país imperialista es una verdadera ‘proeza’ teórica que no merece siquiera ser tratada seriamente; señalaremos sin embargo una diferencia: los fascistas utilizaban las tropas de asalto, compuestas en su mayoría por estudiantes, en contra del movimiento obrero; Perón utilizó el movimiento obrero en contra de los estudiantes en franca rebeldía. La verdad es que Perón, al igual que antes Y rigoyen, da una expresión débil, inestable y en el fondo traicionera, pero expresión al fin, a los intereses nacionales del pueblo argentino. Al gritar -¡Viva Perón!, el proletariado expresa su repudio a los partidos seudo obreros cuyos principales esfuerzos en los últimos años estuvieron orientados en el sentido de empujar al país a la carnicería imperialista. Perón se les aparece, entre otras cosas, como el representante de una fuerza que resistió larga y obstinadamente esos intentos y como el patriota que procura defender al pueblo argentino de sus explotadores imperialistas. Ve que los más abiertos y declarados enemigos del coronel lo constituyen la cáfila de explotadores que querían enriquecerse vendiéndole al imperialismo angloyanqui, junto con la carne de sus novillos, la sangre del pueblo argentino (…).
Con referencia a las características tumultuosas y contradictorias del movimiento que emerge, Frente Obrero señala: -Solo quien desconoce en absoluto la situación del proletariado en la sociedad capitalista puede pretender que un movimiento que surge desde lo profundo de las capas más explotadas tenga, desde el principio, una expresión de clase correcta. Los dirigentes amarillos encubren habitualmente su política entregadora con una atrayente fraseología proletaria; a la inversa, la clase obrera puede tener manifestaciones de un neto carácter clasista encubiertas con consignas aparentemente reaccionarias (…) Aquellos que desconocen el sentido y la importancia de las tareas nacionales en nuestra revolución están incapacitados para comprender estos acontecimientos; en general, están incapacitados para comprender nada. Los que se engañaron tomando la movilización de estudiantes, burgueses y damas perfumadas (del 19 de setiembre) por los preludios de la -revolución-, juzgan a la huelga general del 17 y 18 de octubre como una especie de aberración que echa al suelo todas sus teorías. La aberración estaría, en todo caso, en que individuos que se denominan a sí mismos marxistas, se pongan del lado del imperialismo en sus escaramuzas con algunos sectores de nuestra burguesía semicolonial. La clase obrera le ha dado, a los acontecimientos señalados, el sentido de un verdadero triunfo suyo. Por primera vez en muchos años ha salido a la calle y ha influido de manera importante en el curso político del país. Casi todos los obreros se dan cuenta de ello; los más atrasados magnifican las proporciones de su victoria y las ventajas que obtendrán, los más educados políticamente lo consideran un simple episodio -el primero- de una larga lucha. Las grandes masas explotadas se están poniendo de nuevo en movimiento. 75.
Este documento –del 29 de octubre de 1945- constituye la partida de nacimiento de la corriente ideológica que luego se conocerá como Izquierda Nacional.
El mismo prueba la capacidad del auténtico marxismo -resguardado por León Trotsky de la degradación del stalinismo- para apreciar correctamente una situación política nueva y compleja, y para fijar las posiciones dirigidas a gestar una organización socialista revolucionaria: 1) reconocimiento de la aparición de un movimiento nacional cuya progresividad histórica está dada por el carácter semi colonial de la Argentina; 2) identificación del enemigo principal: la alianza de la vieja oligarquía y el imperialismo; 3) la comprensión de que Perón es -expresión de los intereses nacionales del pueblo argentino , aunque esa expresión es -débil, inestable y, en el fondo, traicionera, en razón de no tratarse de un líder que representa exclusivamente a la clase trabajadora, sino de un conductor bonapartista que lidera un frente antiimperialista poli clasista, asumiendo las tareas nacional-democráticas que la endeble e inconsciente burguesía nacional no es capaz de liderar; 4) el mantenimiento de la independencia ideológica, política y organizativa de esta corriente socialista -no sumergiéndose en el peronismo- pero disponiéndose a combatir a su lado contra el enemigo principal según la consigna de Lenin: -golpear juntos, marchar separados, previendo sobre su incapacidad para llevar la revolución nacional hasta sus últimas consecuencias y alertando sobre cualquier intento de conciliación cuando de cuestionar la propiedad privada se trate; 5) necesidad de forjar, en la misma lucha, el partido de la clase trabajadora para disputar la conducción del frente antiimperialista y asegurar que la lucha por la liberación nacional, en el curso de la revolución permanente, conduzca hacia el socialismo.
Con estos planteos, Frente Obrero dejó a salvo al marxismo de la claudicación en que se hundió la casi totalidad de la izquierda de la Argentina y este resulta su gran mérito, aunque fracasase luego, en los varios intentos, por construir el partido de clase.
La opinión de la embajada norteamericana
El 18 de octubre, la embajada norteamericana en Buenos Aires, a cargo de Cabot, envía dos informes al Departamento de Estado. De esa documentación merecen extractarse los siguientes juicios: -Prácticamente ninguna persona con que he conversado deja de manifestar su perplejidad, ni alcanza a explicar los sucesos de las últimas veinticuatro horas. Hay un consenso generalizado de que los sectores que apoyan a Perón son mucho más fuertes de lo que nadie se hubiera imaginado, que las fuerzas antiperonistas fueron tomadas por sorpresa y que el sentimiento popular se volcó repentinamente a favor de Perón. Nadie se explica la incapacidad de Avalos y Vernengo Lima para tomar medidas enérgicas, pese a los antecedentes previos, como tampoco la posición actual de Ávalos y Pantín, de quien se dice que es el nuevo ministro de Marina. Todo el transporte de la ciudad está paralizado y los negocios están cerrados. Pese al aspecto de feriado que se observa en casi todas las calles hay un aire de tensión, especialmente cerca de los comercios de comestibles, y se producen manifestaciones en las calles céntricas (oo.)
Un mensaje de un capitán de la Marina traído por un líder estudiantil dice que la Marina se movilizará abiertamente en el día de hoy (.oo) y que se esperaba apoyo de Campo de Mayo (…)
La mayoría de los observadores concuerda más o menos en lo siguiente:
Primero: es probable que la caída de Perón produjera cierta irritación entre los trabajadores. Y aun. que hasta ahora hayan tenido una actitud tibia hacia él, vieron en su desplazamiento una amenaza a sus conquistas sociales. Esto fue hábilmente aprovechado y organizado por integrantes desesperados de la camarilla de Perón.
Segundo: los reclamos populares no fueron el factor primordial del vuelco que ha sufrido la situación. La multitud pro peronista presente en la Plaza de Mayo no excedía las treinta mil personas, de acuerdo a estimaciones confiables.
En otras palabras, la cantidad de manifestantes es muy inferior a la de la Marcha por la Constitución y la Libertad. Estaba compuesta, en su mayor parte, por las clases más bajas, bien organizadas como para lograr el máximo efecto.
El apoyo de la policía fue muy certero.
Tercero: con gran habilidad, la camarilla peronista ha logrado dar una importancia exagerada al movimiento popular de los sindicatos en apoyo de Perón (“.) para lo cual ha inflado el número de manifestantes a quinientos mil y forzado un paro total para hoy utilizando, en muchos casos, la intimidación pura y simple.
Cuarto: la oposición le hizo el caldo gordo a Perón. Las demandas de los civiles para que asumiera la Suprema Corte de Justicia molestaron a los militares. La Junta Coordinadora Democrática no colaboró en la formación del gabinete ya que, comprensiblemente, no deseaba cooperar con Ávalos.
-De este modo, Vernengo Lima y el propio Ávalos se vieron faltos de apoyo, minándose además la confianza popular. Es así que no se formó gabinete para controlar la difícil situación. El Partido Radical se rehusó a cooperar. Las fuerzas vivas pensaron que habían vuelto los buenos tiempos. El gabinete fue elegido demasiado tarde y era demasiado débil y conservador para lograr el respeto y la confianza del país. En pocas palabras, la oposición fue egoísta y estuvo desunida y huérfana de liderazgo y organización. El regreso de Perón les ha resultado una sorpresa demoledora. 76.
La embajada sostiene, asimismo: -(…)Es impresión generalizada que a menos que la oposición reaccione rápidamente, el apoyo popular a Perón crecerá como una bola de nieve permitiéndole competir electoralmente, como candidato del pueblo, con mejores posibilidades de las que se le asignaban hasta ahora. Un observador sugiere que esto representa la muerte de los Partidos Radical y Socialista, y el nacimiento del Partido Laborista organizado por Perón (.n) La rehabilitación de Perón se hará sentir en los países vecinos (n.) Esto ha fortalecido la posibilidad de formación de un bloque de dictaduras en América del Sur, amigo de Rusia y hostil hacia los Estados Unidos (Argentina, Brasil, Bolivia, y Paraguay) (n.) Si los acontecimientos locales no se contrarrestan inmediatamente (…) puede ocurrir que en el exterior se argumente que cualquier presión fomentada por los Estados Unidos no es más que otra muestra del imperialismo gringo 77.
Quizás el aspecto más interesante de este informe es que Cabot no esgrime el argumento del fascismo con el cual Braden descalificaba a Perón y su grupo. Por el contrario, señala que el éxito de Perón podría provocar una entente de países latinoamericanos -amigos de la URSS y hostiles a Estados Unidos, con lo cual resultaría que ahora es peligroso, no por pro nazi, sino por pro comunista.
Como se puede observar, algunas de las apreciaciones de Cabot son correctas (el antimilitarismo de la vieja dirigencia política perjudica los intereses de la Unidad Democrática, -las fuerzas vivas pensaron que habían vuelto los buenos tiempos, (el posible crecimiento de la fuerza de Perón y la decadencia de los viejos partidos), aunque, en otros casos, cae en gruesos errores, como afirmar que la concentración del 17 de octubre solo alcanzó a treinta mil trabajadores. De cualquier modo, es evidente que ya no existe el fanatismo ni la obcecación de Braden.
El liderazgo de Perón y el protagonismo de las masas en la Argentina preocupa a Estados Unidos -no solo respecto del futuro argentino sino del de Latinoamérica toda-, pero la embajada intenta ahora ser más realista en los juicios y obrar con más inteligencia que en los meses anteriores.
A fin de un mejor conocimiento de la situación, Cabot ha enviado a un funcionario a recorrer Córdoba, Santa Fe y Tucumán para recolectar opiniones e información. Este funcionario -Kenneth Oakley- ha realizado esta tarea en las primeras semanas de octubre y de allí resulta este comentario de Cabot: -(.n) me ha insistido permanentemente en que los sentimientos a favor de Perón eran más fuertes de lo que esta embajada creía, que nuestra -interferencia en los asuntos internos de la Argentina generaba resentimiento en la masa del pueblo argentino y que cualquier esfuerzo que hagamos por imponer sanciones a la Argentina sería una grave equivocación por las repercusiones desfavorables que ten, dría en la opinión pública argentina”78. Oakley ha realizado diversos sondeos de opinión en su gira y de allí surgen juicios como estos: 79: De un pequeño comerciante o abogado judío: -Perón es comunista o, por lo menos, compañero de ruta. 80: De un Rector de la Universidad: -Debemos recibir ayuda externa pronto o será demasiado tarde (…) Necesitaríamos armas para derrocar a este gobierno y dio a entender que -no se opondría a que fueran suministradas por los Estados Unidos; Un sereno de hotel: -Perón hace patriotismo. La clase trabajadora lo apoya (…) Perón está bien 1.000 %; 81; un voluntario del Ejército: -La clase trabajadora está a favor de Perón en forma unánime. Perón está manejando muy bien el país. -A ningún argentino le gustan los norteamericanos (…) La afirmación de los Estados Unidos de que la Argentina es un cuartel general de espías alemanes no tiene fundamento. Solo los novecientos jóvenes alemanes del Graff Spee, que son muy buenos, pueden ser sospechosos, pero la Argentina no los quiere entregar a los Estados Unidos porque ese país los quiere encarcelar 82; una matrona en la mansión más pretenciosa de la ciudad: -No se puede vivir más en este país (…) Los Estados Unidos deben intervenir (…) con sanciones diplomáticas y económicas (…) Si ustedes no acuden en nuestra ayuda (para derrocar a este gobierno), lo harán los rusos. 83; una bailarina de cabaret: -Córdoba no es peronista, pero Rosario sí lo es, sin ninguna duda. ¿Por qué? Por la gran cantidad de trabajadores que hay allí. 84; un trabajador: -La oposición es una porquería. Pese a los errores cometidos por este gobierno, la Argentina ha progresado enormemente en estos últimos dos años. Los trece años anteriores habían sido un desastre 85; un peón: -Perón ha ayudado mucho a la clase trabajadora, pero aun queda mucha pobreza; un empleado: -Perón será
candidato a presidente. Tiene el apoyo de la clase trabajadora y de la clase media (tucumana,; 86; un editor de un periódico: -La clase trabajadora está muy a favor de Perón porque es estúpida87; un gremialista agrario: -Apruebo calurosamente la intervención de los Estados Unidos, aunque como argentino lamento que sea necesaria”88; un inglés residente en Tucumán: -poca gente apoya a Perón, (…) el 50 % de la gente de esta región es pro aliada y el prestigio de los Estados Unidos es muy alto en este momento; el director de una usina eléctrica de Tucumán: -Se han producido huelgas provocadas por insultos a Perón totalmente insignificantes, como el caso de un borracho que gritó -Muera Perón’89; un empleado: -El discurso de los Estados Unidos sobre espías alemanes en la Argentina, etc., es un camuflaje 90. En otro informe del día 19 de octubre, Oakley agrega que -existe una minoría militante -un cálculo grosero la estimaría en un 15 % – que apoya con entusiasmo -la intervención- de los Estados Unidos, como ellos mismos la denominan, aunque a veces puedan sentirse defraudados por los vaivenes que ha sufrido esta política. 91
En esos mismos días en que Cabot envía esta información al Departamento de Estado, se producen las primeras conversaciones entre el canciller uruguayo Carlos Rodríguez Larreta y funcionarios de la embajada norteamericana en Montevideo acerca de una posible -acción conjunta que un mes más tarde aparecerá como la -doctrina intervencionista Rodríguez Larreta. Por su parte, desde la subsecretaría del Departamento de Estado, Braden mantiene su preocupación por la Argentina y se esfuerza por desprestigiar y debilitar al gobierno militar.
A su vez, algunos argentinos persisten en recordarlo.
En la Nación, justamente del 17 de octubre de 1945, aparece este telegrama: -La opinión democrática argentina coincide con la posición de Mr. Braden respecto del problema de la libertad en América y desea expresar que consideraría como una actitud amistosa para nuestro pueblo y nuestra democracia su confirmación como secretario de Estado adjunto para los asuntos latinoamericanos. Comunicación cursada al Departamento de Estado de los Estados Unidos. Firman: Victoria Ocampo, Adela Grondona, Ana Rosa Schliepper de Martínez Guerrero, Juan Antonio Solari, Sara Alvarez de Ezcurra, Alejandro Ceballos, Raúl Monsegur, Bernardo Houssay y Mariana Sáenz Valiente de Grondona 92.
En La Época, del 18/10/45, aparece otro telegrama a Braden, aunque con más humor: -Mr. S. Braden. Casa Blanca Washington, después de apoteosis de anoche al coronel Perón, Asociación Patriótica Cuatro de Junio felicita a usted por su eficaz colaboración en unificar a todos los sectores de la República. Obreros tendrán participación ganancias; soldados sus tierras; monopolios, su limitación. América recobrará su independencia económica. Estamos cordialmente con el pueblo trabajador norteamericano. Capitán de fragata (R) Virgilio Patalano y doctor Donato Dávila 93.
Norberto Galasso Perón. Formación, Ascenso y Caida (1898-1955) Tomo I;
Edicioes Colihue. Grandes Biografias. 2005.

Bibliografía:
1 Diario La Época, 17/10/1945.
2 Jauretche, Arturo, Escritos Inéditos, ob. cit., p. 159. ) Revista Dinamis, octubre de 1972.
4 Marechal. Leopoldo, en Chávez, Fermín (comp.), La jornada del 17 de Octubre por 45 Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 1996, p. 35.
5 Diario La Época, 17/10/1945.
6 Scalabrini Ortiz, Raúl, Tierra sin nada. Tierra de profetas, ob. cit.
7 Diario La Época, 17/10/1945.
8 Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, tomo Il, ob. cit., p. 51.
9 Testimonio de Sábato, Ernesto, en Tres revoluciones, ob. cit., pp. 67-68.
10 Perelman, Ángel, Cómo hicimos elI? de octubre, ob. cit., pp. 75-76.
II Salas, Horacio, Conversaciones con Raúl González Tuñón, Buenos Aires, Ediciones La Bastilla, 1975,p.125.
12 Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, tomo !I, ob. cit., p. 52.
13 Perelman, Ángel, Cómo hicimos el 17 de octubre, ob. cit., p. 75.
14 Reyes, Cipriano, Yo hice el 17 de octubre, ob. cit., pp. 228-230.
15 Testimonio de Orsi, René, en Reseña histórica del Partido Justicialista de La Plata, 1945-1955, ob. cit., p. 205.
16 Testimonio de Reyes, Cipriano, en ibid., p. 216.
17 Testimonio de Giadas, Juan Carlos, en ibid., p. 228.
18 Miguens, José, en Chávez, Fermín (comp.), La jornada del]7 de octubre por 45 autores, ob. cit., p. 100.
19 Barainca, Eduardo en revista Realidad Económica, NQ 135, p. 101.
20 Revista Primera Plana, 19/10/1965.
21 Reyes, Cipriano, Yo hice el17 de octubre, p. 229.
22 Perelman, Ángel, Cómo hicimos el17 de octubre, ob. cit., p. 77.
2J Kelly, David, El poder detrás del trono, ob. cit., pp. 68-69.
24 Brum, Blanca Luz, en Chávez, Fermín (comp.), La jornada del17 de Octubre por 45 autores, Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 1996, p. 79.
25 Diario Clarín, 15/10/1995.
26 Giussani, Pablo, en revista Extra, octubre de 1965.
21 Revista Dinamis, octubre de 1972, citada por Chávez, Fermín (comp.), La jornada del 17 de Octubre por 45 autores, ob. cit., p. 32.
28 Borges, Jorge Luis, en revista CHE, 18/10/1960.
29 Martínez Estrada, Ezequiel, ¿Qué es esto?, Buenos Aires, Editorial Lautaro, 1956, pp. 23,32,33,55, 65 Y 89.
30 Ghioldi, América en revista CHE, 18/10/1960. Buenos Aires, Ediciones Trafac, 1957, p. 14.
31 Pérez Leirós, Francisco, en revista CHE, 18/10/1960.
32 Ramos, Jorge Abelardo, Perón, Buenos Aires, Ediciones Amerindia, 1959, p. 34.
33 Oliver, María Rosa, Mi fe en el hombre, Buenos Aires, Editorial Carlos Lolhé, 1981, p. 343.
34 Jauretche, Anuro, Los profetas del odio.
35 Brum, Blanca Luz, en Chávez, Fermín (comp.), La jornada del17 de Octubre por 45 autores, ob. cit., p. 79.
36 Bunge de Galvez, Delfina en diario El Pueblo, 25/10/1945 .
37 Benítez, Hernán, en revista CHE, 18/10/60. /
38 Testimonio de Lucero, Franklin, en Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, tomo 1I, Buenos Aires; Editorial Oriente, 1984, p. 54.
39 Tanco, Raúl, en Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, tomo Il,
ob. cit., p. 54.
40 Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, tomo Il, ob. cit., p. 55.
41 Scalabrini Ortiz, Raúl, Tierra sin nada. Tierra de profetas, ob. cit., p. 33.
42 Vanasco, Alberto en revista Macedonio, N2 9/10, otoño 1971.
43 Scalabrini Ortiz, Raúl, Tierra sin nada. Tiempo de profetas, Editorial Reconquista, Buenos Aires, 1947. 44 Russo, Héctor en Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, tomo Il, ob. cit., p. 54.
45 Pavón Pereyra, Enrique, Perón, el hombre del destino, tomo 1, ob. cit., p. 297.
46 Diario La Razón, 17/10/1945.
47 Real, Juan José, 30 años de historia argentina, ob. cit., p. 79.
48 lb íd.
49 Diario Crítica, 17/10/1945.
50 lbíd.
51 Pavón Pereyra, Enrique, Perón, el hombre del destino, tomo l, ob. cit., p. 297.
52 Pavón Pereyra, Enrique, Perón, el hombre del destino, tomo 1, ob. cit., p. 299.
53 Luna, Félix, El 45, ob. cit., p. 427.
54 Testimonio de Plater, Guillermo, en Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, tomo 11, ob. cit., p. 57.
55 Luna, Félix, El 45, ob. cit., p. 374.
56 Colom, Eduardo, 17 de octubre. la revolución de los descamisados, Buenos Aires, Editorial La Época, 1946,p. 104.
57 Luna, Félix, El 45, ob. cit., p. 427.
58 Barrios, Américo, Con Perón en el exilio, ob. cit., p. 62.
59 Perón, Juan Domingo, El pueblo quiere saber de qué se trata, ob. cit., pp. 185-187. 60 Luna, Félix, El 45, ob. cit., p. 370.
61 Lucero, Franklin, El precio de la lealtad, ob. cit., p. 37.
62 Jauretche, Arturo, en diario El Mundo, 17/10/1965.
63 Declaración de la Unión Cívica Radical en diario La prensa, 25/10/1945, citada por Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, tomo I!, ob. cit., p. 69.
64 Luna, Félix, El 45, ob. cit., p.- 382.
65 Ibíd., p. 383.
66 Hardoy, Emilio J., No he vivido en vano, Buenos Aires, Marymar, 1993, pp. 208-209 Y 215.
67 González Crespo, Jorge, Memorias del Almirante Rojas. Con versaciones con Jorge González Crespo, Buenos Aires, Editorial Planeta, 1993, p. 140.
68 Periódico La Vanguardia, 23/10/1945.
69 Almaraz, Roberto, Porchór, Manuel y Zemborain, Rómulo, i Aquí FUBA! Las luchas estudiantiles en tiempos de Perón.1943-1955, ob. cit., p. 53.
70 Luna, Félix, El 45, ob. cit., p. 384.
71 Declaración del Partido Comunista, del 21/10/1945, citada por Puiggrós, Rodolfo, en El peronismo: sus causas, ob. cit., p. 182.
72 Periódico Orientación, 24/10/1945, citado por Luna, Félix, en El 45, ob. cit., p. 380.
731bM.
74 Periódico Frente Proletario, 20/8/1948.
75 Periódico Frente Obrero, 29/10/1945.
76 Van der Karr, Jane, Perón y los Estados Unidos, ob. cit., pp. 125-126. 77 Ibíd.
78 Cabot, John citado por Van der Karr, Jane, Perón y los Estados Unidos, ob. cit., p. 131.
79 Van der Karr, Jane, Perón y los Estados Unidos, ob. cit., p. 133.
80 lbíd., p. 134.
81 lbíd., p. 135.
82 lb íd.
83 lbíd., p. 137.
84 lbíd.
85 lbíd., p. 138. 86 lbíd., p. 139.
87 lbíd., p. 140.
88 lbíd., p. 141.
89 lbíd., p. 143.
90 lbíd., p. 144.
91 lbíd., p. 146.
92 Diario La Nación, 17/10/1945.
93 Diario La Época, 18/10/1945.