viernes, 22 de agosto de 2014

TRELEW LA PATRIA FUSILADA / En memoria a 42 años


En memoria                                                                                  

22 de agosto 1972  /  22 de agosto 2014


"Masacraban a estos jóvenes militantes, pero apuntaban más que a sus corazones, a matar las utopías que anidaban en ellos, sus sueños transformadores y su pasión argentina: no se condenaba su metodología violenta; por lo contrario, aquel hacer de los marinos a cargo del capitán Sosa era un himno a la violencia más extrema (sólo la perversión hipócrita asesina sin piedad en nombre del derecho a la vida)."

Eduardo Luis Duhalde.-




LA MASACRE DE TRELEW

El 15 de agosto de 1972, en la postrimería de la dictadura cívico-militar del general Lanusse, veinticinco presos políticos pertenecientes al PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo); las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y Montoneros, se fugaron del penal de Rawson en la provincia de Chubut. Seis de ellos lograron llegar a Chile, donde gobernaba Salvador Allende. Diecinueve no alcanzaron a subir al avión. Se entregaron luego de acordar públicamente garantías para su integridad física. El 22 de agosto los diecinueve prisioneros fueron fusilados a mansalva con ráfagas de ametralladoras en la base naval Almirante Zar. Como antes había sucedido en la masacre de José León Suárez, algunos sobrevivieron para contar la historia y mantener viva la memoria.






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22 DE AGOSTO: Trelew-La Fuga Que Fue Masacre DVD DOCUMENTAL COMPLETO Un Film de Mariana Arruti


 1972 - 22 de Agosto - 2014

Trelew-La Fuga Que Fue Masacre DVD DOCUMENTAL COMPLETO Mariana Arruti




Fuente:

Enlace del film:

UNA HERIDA CLAVADA EN MI COSTADO por Eduardo Luis Duhalde



Una herida clavada en mi costado

Por Eduardo Luis Duhalde | 19 de julio de 1988


En agosto de 1972, con mi socio profesional Rodolfo Ortega Peña, teníamos cerca de trescientas defensas jurídicas de presos políticos. No fue de extrañar entonces que lo de los 19 prisioneros que se entregaron a las autoridades en el aeropuerto de Trelew -tras haber fugado de la cárcel y no poder abordar el avión en que se alejaron sus restantes seis compañeros- fueran defendidos nuestros, en algunos casos, en patrocinio compartido con otros abogados.

Aquella madrugada en que nos anoticiamos por llamadas periodísticas de lo ocurrido en el atardecer y la noche anterior entre la Cárcel de Rawson y el aeropuerto, los primeros nombres conocidos nos indicaban que se trataba de varias de las personas cuyas defensas técnicas teníamos a nuestro cargo. No vacilamos en tratar de viajar a la cárcel de Rawson: fue imposible hacerlo en avión. El gobierno militar había bloqueado todas las plazas para el vuelo de ese día. Fue así como, a media mañana, iniciamos con Ortega Peña junto a otros abogados (Rodolfo Mattarollo, Carlos González Gartland, Miguel Radrizzani Goñi, Pedro Galín) un tenso viaje en dos automóviles, que de Bahía Blanca para abajo fue objeto de trabas en sucesivos controles policiales, tendientes a impedir o demorar nuestro arribo a destino.

Al llegar, comenzó una de las situaciones más dramáticas que me tocó vivir en mi larga e intensa vida profesional. Muy pocas veces sentí tanta impotencia y pude comprobar en tal grado el desamparo que trae aparejado la ausencia de respeto a ley y a las garantías individuales con que someten los gobiernos militares a los ciudadanos.

Desde la mañana del 17 de agosto, Rawson parecía, por un lado, una ciudad ocupada, las patrullas militares la controlaban, incluyendo hasta el comedor del Hotel Provincial. Pero, por otro, era un páramo sólo recorrido por los fuertes vientos invernales: los habitantes -sensatamente- sólo se dejaban ver lo indispensable. Una indescriptible sensación de muerte nos embargaba, era una crónica anunciada. íbamos de la cercanía de la cárcel a la zona próxima a la base Almirante Zar, donde tenían a los prisioneros, sin que en ningún lado nos permitieran acercarnos. Constantemente pedíamos entrevistar al juez de la Cámara Federal Jorge V. Quiroga, que había viajado desde Buenos Aires y que instruía el sumario, sin que accediera a recibirnos: hasta llegamos a presentarle escritos pasándolos por debajo de la puerta de su habitación del hotel, reclamándole seguridad para nuestros defendidos.

Todo era vano. Salíamos a la calle y éramos vigilados, mientras los despachos militares y judiciales continuaban herméticamente cerrados para nosotros. El clima era cada vez más lúgubre: advertíamos que estábamos jugando tiempo de descuento: a vida de los prisioneros corría cada hora más peligro y se nos escurría entre las manos. Ortega Peña, Mattarollo, González Gartland y yo fuimos detenidos junto al abogado de Trelew, Mario Amaya, asesinado luego por el golpe del 76, que no le perdonó su participación en la defensa de aquellos prisioneros. Se nos amenazó con fusilarnos, y tras un recurso de hábeas corpus presentado en Buenos Aires, fuimos liberados. Amaya continuó detenido. Intentamos entonces hacer una conferencia de prensa en el estudio de Romero, otro abogado de dicha ciudad. Un explosivo en su puerta, impidió hacerla.

Comprendimos que nada podíamos hacer allá. Nos embargaba el dolor, la impotencia, el sentirnos absolutamente inútiles frente a la negación de todo derecho. Lo único posible era volver de inmediato a la ciudad de Buenos Aires, a denunciar que el crimen avanzaba a pasos agigantados.

En la tarde del 22 de agosto, en la sede de la Asociación Gremial de Abogados, en nombre de los profesionales intervinientes, Rodolfo Ortega Peña, en conferencia de prensa, hizo pública denuncia de la situación y reclamó por la vida de los 19 prisioneros. Esa noche un artefacto explosivo estalló en dicho organismo.


Concomitante con aquella denuncia, en la base Almirante Zar la pedagogía criminal del terrorismo de Estado producía la masacre de Trelew. Una danza de horror, en el pasillo y las celdas, dejaba 16 cuerpos inertes y tres heridos graves. La sangre en las paredes, los restos de masa encefálica, las marcas de los centenares de balas disparadas contra las víctimas indefensas, mostraba en plenitud la furia homicida y ejemplificadora.


Masacraban a estos jóvenes militantes, pero apuntaban más que a sus corazones, a matar las utopías que anidaban en ellos, sus sueños transformadores y su pasión argentina: no se condenaba su metodología violenta; por lo contrario, aquel hacer de los marinos a cargo del capitán Sosa era un himno a la violencia más extrema (sólo la perversión hipócrita asesina sin piedad en nombre del derecho a la vida).

Tampoco fue el exceso de una guardia ebria. Esta había sido la mera ejecutora de una orden secreta y directa del presidente Lanusse y de los comandantes en jefe. Trataban de restablecer la autoridad de los militares, golpeada en su orgullo envanecido, ahogando en sangre a los que habían osado desafiarla.

Pero la vida de la Nación, que es mucho más rica que los lineales propósitos dictatoriales, hizo que Trelew fuera para el régimen de Lanusse lo que Malvinas para el gobierno de Galtieri. Un gran espasmo, un enorme escalofrío e indignación recorrió el cuerpo social. Un creciente sentimiento colectivo de repudio y espanto embargó al pueblo argentino. Ocho meses después, el 25 de mayo de 1973, esos militares debieron entregar el gobierno, aunque tres años más tarde volverían a asaltar el poder para producir el vasto genocidio.

En mi modesta historia personal, percibí en Trelew, tan palpable como nunca antes, la diferencia entre un estado de derecho y la barbarie autoritaria. En esa comunión con la tragedia sentí la reafirmación del compromiso con los derechos humanos y con la vida, que en medio de tanta impotencia y fracaso recibía como un mandato irrenunciable.


Palabras de un padre

A un año de la matanza, Manfredo Sabelli, padre de María Angélica, revivió su último encuentro con su hija en el texto emocionado que se transcríbe a continuación.
Llegué a Rawson el domingo 13, preocupado por las noticias de una epidemia de gripe en la cárcel, pero mi hija me tranquilizó apenas la vi. Ella también había caído enferma, y a pesar de que se la notaba débil y pálida, tenía un aspecto animoso. Sus compañeros médicos la habían tratado con vitaminas y antibióticos (me contó ella) y lo único que echaba de menos eran los mimos de esos días. Hablamos de nuestras cosas y nos divertimos en grande. Siempre sonreía, María Angélica, con la mirada despierta y la cara llena de luz.

No nos importó separarnos ese domingo, sentíamos que aún nos quedaban muchas horas juntos y esperábamos disfrutarlas sin pensar en la soledad de mañana. Desde algún tiempo atrás, el régimen de visitas al Penal primero se había extendido a cinco días por semana y luego reducido a cuatro, de 9 a 11.30 y de 14.30 a 16. Las horas pasaban volando y yo me preguntaba si habría una red para cazar las horas que se iban, como si fueran mariposas.
Siempre era lo mismo en Rawson: yo me alojaba en casa de unos parientes de buena voluntad y llenaba mis ratos vacíos hablando de María Angélica. El martes llegué al Penal a las 9 en punto. Al rato apareció ella en la capilla. Sonreía, me acuerdo.


Volvimos a hablar de su madre y de Chela, de mis máquinas de escribir y calcular. Yo le repetí las historias que ya le había contado.

Al despedirnos me dijo: -No vengas esta tarde, papá. Tengo una conferencia con las chicas delegadas. Amagué una protesta. ¿Te molestaría no venir, papá?, insistió ella. Yo le mentí que de ningún modo, que me daba lo mismo. Al fin de cuentas, nos quedaba todo el miércoles para vernos y todos los días del año para escribirnos cartas.

Me acuerdo bien de aquel 15 de agosto: hacía frío, con un poco de viento y el cielo estaba nublado. De lo que no me acuerdo es de si besé a María Angélica por última vez en la frente o en la mejilla.






Revista La Maga, 19 de julio 1998




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LA MASACRE DE TRELEW: ENTREVISTA DE PACO URONDO / LA PATRIA FUSILADA / ENTREVISTA A AGUSTIN TOSCO


1972 - 22 de Agosto - 2014



Masacre de Trelew: Relatos
Por Nac & Pop

Publicado digitalmente: 22 de agosto de 2005

3 sobrevivientes / Paco Urondo / La Patria Fusilada


Entrevista a Tosco




Entrevista a los sobrevivientes de Trelew
Autor: Francisco Paco Urondo.


La Patria Fusilada


María Antonia Berger, Alberto M. Camps y René Haidar, fueron los únicos sobrevivientes de la masacre del 22 de agosto de 1972 en Trelew, Argentina.

En la noche del 24 de mayo de 1973, los presos políticos de Villa Devoto ocuparon las plantas celulares, hicieron pintadas, confeccionaron banderas y se prepararon a salir en libertad. Desde las 9 de esa noche hasta las 4 de la madrugada del 25, en un clima de fiesta creciente -insomnio, canciones y consignas-, Francisco Urondo recogió estos testimonios en una celda del celular N° 2. Integran el libro La patria fusilada. Alberto Miguel Camps: Otra cosa que indudablemente estaba dentro del plan de la masacre en la Base de Trelew, era que los cuatroturnos de guardia que había, dividían el día en pedazos de 6 horas, pero el capitán Bravo se las arreglaba siempre de noche. La mayor parte de las guardias las cubría él, con su equipo, las nocturnas y las diurnas. Prácticamente yo diría que dormía un turno, seis horas, y después estaba todo el día.

Francisco Paco Urondo: Vos creés que tenían ya la orden de fusilamiento?

Alberto: Pienso que la fueron madurando ahí mismo.

Paco: ¿No les parece que fue determinación de afuera?

Alberto: Sí, porque la Junta de Comandantes se reúne la víspera.

Ricardo René Haidar: Ahí yo creo que hay varios elementos, aquí, en el marco general de estos bichos. Por un lado, la masacre es un acto premeditado pero no es inmediato a la fuga, sino que es algo que ellos lo elaboran después de analizar una serie de cosas entre las cuales se cuenta la actitud del gobierno de Chile, si daba o no asilo a los compańeros. Y por otro lado, y fundamental, las relaciones con el general Perón. En ese momento se estaba un poco definiendo el limite del plazo dentro del cual el general Perón, para ser candidato, tenía que regresar. Realmente ellos creían que la jugada de la cláusula del 25 de agosto era una jugada muy importante, un poco una clave dentro del proceso electoral. Para limitar de hecho y legalmente, para ellos legalmente, la candidatura de Perón en un acto eleccionario.

Así, mediante una masacre de ese estilo, o mediante un acto como el que luego hicieron, pueden haber pensado varias cosas: que si el General Perón tenía intenciones de regresar, con ese hecho podían intimidarlo; que eran capaces de asesinar para mantenerse en el poder y que tenían poder para asesinar, para hacer una cosa de ese estilo impunemente. Por supuesto, ya el General Perón había dejado en claro que él iba a volver cuando se le diera la gana y cuando estuvieran dadas las condiciones. Pero seguía especulándose, es decir, la perspectiva de que el General Perón volviera no había desaparecido; hasta el último día de ellos no tenían la certeza de nada.

María Antonia Berger: Yo lo completaría con algunos otros elementos. No los doy en orden, pero los voy a ir seńalando. Sabían quiénes eran, la calidad de los compańeros que estaban fugados y que eran realmente un grupo de rehenes que lo podían jugar muy bien. Eso, por un lado.

Paco: ¿Los que estaban adentro?

Maria: Sí. Habían tenido tiempo de estudiar quiénes eran los que estaban en su poder. Por otro lado, siguiendo con tu análisis, te voy a dar otro elemento: creo que uno de los objetivos del GAN consiste también en aislar a Perón de la guerrilla y a la guerrilla del pueblo. Un poco cuando hablamos de ese trípode que lo constituyen Perón, el pueblo y las organizaciones armadas, con un golpe así a la guerrilla, y unido a eso, creo que el poder militar quería mostrar lo que evaluaba como incapacidad de respuesta en ese momento, tanto de las organizaciones como del pueblo. Pensaban que esa acción punitoria contra la guerrilla iba a alejar a la guerrilla del pueblo, un poco porque la guerrilla, digo, no estaba en condiciones de responder inmediatamente. Eso se demostró en los hechos, nos golpearon y no pudimos en ese momento mostrar una capacidad de respuesta inmediata. También estaba la incapacidad que se tenía en ese momento de generar movilizaciones para denunciar un hecho así. Pienso que era una de las cosas que el poder militar evaluó con la guerrilla. Es cierto que se estaba en un momento bastante crucial, que no se sabía lo del 25 de agosto, un momento de desconcierto.

Paco: Vos lo que decís es que ellos evaluaron que las posibilidades de reacción inmediata eran prácticamente imposibles, que en alguna medida era cierto, pero creyeron que la no reacción inmediata suponía una neutralización.

Maria: Claro, y el hecho de que nos podían golpear así, iba a ser un desprestigio que lo podían superar rápidamente. Y sobretodo pienso que era separarnos a nosotros de Perón y del pueblo.

Paco: Considerando la posibilidad de miedo por parte del pueblo y la posibilidad de romper el proceso electoral.

Maria: Aparte que lo obligaban a Perón a definirse de alguna manera. Pienso que son todos los elementos que se juegan a nivel de decisión y que lo deben haber estudiado.

Paco: Con el aporte de las ideas que se iban madurando en la Base seguramente. Digo, como conjetura. Un análisis político, por un lado, y por otro lado, el aporte de estos seńores que tenían la relación directa con ustedes.

Maria: Yo creo que esto lo vinieron madurando desde bastante antes.

Alberto: Conversando con compańeros que habían sido detenidos en Trelew después de la masacre, y que estuvieron acá en Villa Devoto, se rumoreaba que la orden que ellos habían recibido, que había partido de la Junta, era arrasar con el Aeropuerto, que un poco fue uno de los elementos que hizo que la entrega fuera inmediata. Se evaluaba que era necesario hacer una entrega antes de que llegaran las órdenes de la Junta. Un poco el hecho de que ese grupo de la Marina, a la mańana, ya estuviera avanzando sobre el aeropuerto, o sea que la idea de exterminio estaba jugando antes de la masacre. Aparte, es lógico por toda una serie de hechos anteriores: se ve que dentro del GAN una de las piezas importantes es, si bien no terminar con la guerrilla, darle golpes lo más demoledores posible; por eso muchos compańeros, al ser arrestados e identificados, eran asesinados. Directamente, o rematados.

Paco: La aplicación de la pena de muerte, el remate de compańeros heridos en operaciones.

Ricardo: Desde mucho antes esto viene pasando.

Alberto: Pienso que es parte de una política, que alcanza en Trelew su más alto grado. O sea que esos elementos jugaban indudablemente, no es un hecho totalmente aislado, una represión específica a la guerrilla.

Maria: Yo diría no solamente una represión específica a la guerrilla, sino a todo un sector de pueblo, o que surge del pueblo, tratando de expresar su descontento, porque no solamente es contra la guerrilla sino también con las movilizaciones sindicales.

Paco: Como cae Jáuregui, por ejemplo, o como caen los compañeros anónimos, todos los días, en las villas miseria. Es decir, que todo interés defendido por alguien, que pertenezca a una clase popular, recibe ese tratamiento. Digamos que la masacre que se va a producir está encuadrada dentro de una política de exterminio concreto y de intimidación a través del asesinato, que produce el régimen tranquilamente, desde muchos ańos atrás. Del 16 de junio del 55 en adelante.

Maria: Es toda la violencia en su forma más descarada.

Ricardo: Forma parte de una política. Al saber ellos la gente que tienen en la Base, piensan le damos un fuerte golpe a la guerrilla . Una política de desarmar a los grupos embriones de vanguardia. Porque sabían el peligro que implican. Yo creo que eso constituyó un ejemplo claro de lo que fue el GAN. El GAN no fue lo que declaró últimamente Lanusse, en los meses de abril y mayo, después del triunfo del pueblo. El GAN fue una serie de maniobras maquiavélicas, montadas con todo cinismo y con el claro fin de engańar nuevamente al pueblo; de la mejor manera posible, eso sí. De la forma más sabia, tratando de lograr así el desplazamiento de Perón y la integración del peronismo al sistema. Eso está clarito porque ahí se conjugan dos cosas: la represión violentísima, el asesino impune, por un lado, en la represión a la guerrilla, y la represión al pueblo, porque la guerrilla no es sino la expresión política del pueblo en condiciones de represión y opresión extremas. Por otro lado, la maniobra política, el tan mentado juego limpio en el cual se proscribe al general Perón de una manera - legal .

Paco: La proscripción aparece como elemento que reemplaza a la posibilidad de complicidad de Perón con la traición al pueblo. No te olvides que la política del GAN se desencadena con el primer viaje de Paladino a Madrid, donde la misión que tiene, según se dice, es pedirle a Perón la desautorización de las formaciones especiales, cosa que Paladino no trae.

Maria: Yo creo que todos los elementos que acá estamos seńalando muestran la faz represiva del GAN: a parte de ser una instancia que corresponde a un poder que representa determinados intereses, yo creo que con respecto a lo que fue Trelew, es una maniobra muy vinculada a un política.

Paco: No es un acto de histeria, digamos.

Maria: Pienso que ahí si corresponde eso de que nosotros no evaluábamos bien de qué manera esa medida del GAN, era la medida de un enemigo ya en retirada en aquel momento; como lo vemos ahora con mucha más claridad. Trató así de separarnos de Perón, impidiendo toda posibilidad de encuentro, que es lo que se dio en los meses posteriores; la unidad entre el pueblo, las organizaciones armadas y Perón. Creo que tienden directamente a eso.

Paco: Ahora, también hay ahí un problema que es el tiempo récord en que las formas de lucha, el grado de violencia como el que expresa la guerrilla, son aceptados popularmente. Creo que los militares nunca supusieron que el pueblo lo iba a aceptar, porque ellos creían que esto no era producto de un proceso que el mismo pueblo venía haciendo, sino algo que venía de afuera. Por el hecho de que la extracción se clase de mayor parte de los compańeros de la guerrilla no pertenecía al pueblo, pensaron que el pueblo iba a rechazarlos, porque parecería que hay ignorancia en el problema ese de la diferencia que hay entre extracción de clase y pertenencia de clase. Entonces creyeron que era algo de afuera y que el pueblo no lo iba a aceptar. Y en tiempo récord lo aceptó. ¿Por qué? No porque la guerrilla sea fabulosa, no porque el pueblo sea fabuloso. No, sino porque el pueblo mismo tenía experiencia de violencia y de lucha que venía haciendo por sí solo.

Alberto: Eso estaba fuera de los cálculos de estos señores.

Maria: Eso creo que fue el gran error de ellos, o uno de los errores, y también pensar que Perón se vendía por una presidencia, una cosa así, que lo estimaban muy cortamente a Perón y a todo lo que significaba el movimiento peronista. Ese creo que es uno de los errores, no ver qué tipo de contendiente tienen en Perón.

Paco: Precisamente, siempre en sus análisis, en sus proyectos políticos, aún en los más sagaces como fue el GAN, subestimaron la envergadura política de Perón y la presencia del pueblo con toda su experiencia. Esto es bastante claro.

Maria: Sí, creo que subestimaron claramente el grado de incidencia que tenía la guerrilla en el pueblo. Creo que lo demuestra la reacción, que fue unánime, de repudio a la masacre.

Paco: Además, en la campańa es una de las consignas principales de la lucha electoral que reúne a seis millones de votantes, es decir, a más del cincuenta por ciento de los electores argentinos: Ya van a ver, ya van a ver, cuando venguemos a los muertos de Trelew es una de las constantes de una campaña que se caracteriza no por sus discursos sino por las consignas, y ésa fue una de las principales, en una campaña que se apoyó en consignas y no en discursos. Bueno, volvamos a esos días. Creo que queda claro el sentido político; creo que está completa la explicación política de la masacre.

Maria: Creo que lo tendríamos que ver con un poco más de profundidad porque nunca lo hemos analizado así a fondo, yo creo que es la primera vez.

Ricardo: Se ha dicho que la masacre de Trelew fue una decisión de la marina, que Lanusse tuvo que asumirlo o tragárselo en contra de su voluntad o sus deseos de hacerlo. A mi me parece que, en ese sentido, no es cierto; la decisión fue una decisión conjunta, con total acuerdo. No fue un acto de delirio de Mayorga no de ningún descolgado de la Marina, sino que fue un hecho de conjunto.

Paco: Es decir que adoptaron una política como decían ustedes recién.

Maria: Ahora, lo que sí, les costó mucho instrumentarlo. Yo, lo que no sé, es si ya lo tenían pensado desde un principio o no.

Paco: Creo que es un poco anecdótico conjeturar si lo tenían pensado desde un principio o no. A lo mejor se les ocurrió de entrada o no; lo que sí, fueron consecuentes con su política.

Alberto: Supongo que uno de los elementos que es necesario rescatar -indica la mala evaluación que hacían de esta guerrilla-, es la reacción popular frente a la masacre; y que yo pienso que ya empieza a marcar esa retirada. Porque, a partir de entonces, se empiezan a dar una serie de hechos que articulan las movilizaciones y el accionar de la guerrilla, la táctica de Perón que culmina con el 11 de marzo. Habría que empezar a analizar toda otra etapa, lo que ahí comienza.

Paco: Algunos compararon Trelew con Moncada. El Moncada nuestro.

Alberto: Indudablemente, el régimen comete un error basado en caracterizaciones incorrectas.

Ricardo: Es decir, es una síntesis. Más que valoraciones incorrectas, pasa que ellos no están en condiciones de producir otra cosa. Recurren a los elementos que tienen como clase. Tienen una visión totalmente errónea de lo que es el pueblo. Recurren a la utilización de la fuerza, de una violencia indiscriminada, que es su forma de mantenerse en el poder; no tienen una práctica de convicción, de persuasión, sino todo lo contrario: su experiencia de poder es una experiencia de fuerza, no es otra. En otro aspecto tienen necesariamente que fracasar, en el aspecto del análisis, del conocimiento del pueblo, el conocimiento del mismo Perón, es imposible que lleguen a comprender cuál es el manejo del General Perón. Es totalmente imposible. En ese sentido están totalmente en desventaja, qué diablos van a comprender ellos.

Paco: Si entendieran algo, producirían otro tipo de política y dejarían de responder a un interés de clase automáticamente.

Maria: Pero vos fijate que nosotros, en un principio, cuando analizamos el GAN, decíamos qué inteligente, sobreestimábamos su capacidad. Creo que así como los sobreestimábamos a ellos, subestimábamos al movimiento. Porque nosotros teníamos también un desconocimiento de lo que era el movimiento y del grado de desarrollo de su conciencia.

Paco: Más que subestimación entonces, sería un desconocimiento.

Maria: Sí, pero ese desconocimiento te lleva implícitamente a un acto de subestimación.

Ricardo: Yo pienso que en análisis que hacíamos nosotros del Gran Acuerdo Nacional, decíamos qué inteligente o qué sutil, como habías dicho vos, la maniobra, porque aparecía montada y había elementos dentro del peronismo incluso, que estaban, en fin, que se prestaban para esa política. Y nosotros sabíamos que debíamos combatir a esos elemento; y en el enfrentamiento, se fueron derrotando. Fuimos derrotando a la represión, pero quiero dar a entender que se fue saliendo al paso al plan del enemigo, y así como en aquel entonces nosotros no visualizábamos las elecciones, o mejor dicho, las visualizábamos como tramposas -porque había sido la salida que eligió el enemigo, con las características que el enemigo quería darle-, era lógico nuestro alerta sobre el problema y estábamos dispuestos a darle batalle. Pero pienso que si bien el enemigo hizo evaluaciones incorrectas, por ejemplo la caracterización de Perón (ellos pensaron que se iba a vender por el uso del uniforme y los sueldos atrasados), había otro elemento, como sectores traidores del movimiento dispuestos a servir de base a esa política, a los que había que combatir, ¿no?, y habrá que seguir combatiendo mientras existan. Incluso nuestra visualización del GAN en aquel momento respondía a que ese juego de cosas todavía no se había puesto en movimiento totalmente. Insisto, a partir de agosto por utilizar como mojón la masacre, se dan una serie de hechos que tienen una importancia terrible para esta batalla, como es por ejemplo, el 17 de noviembre.

Paco: Sí, la graficación de eso es que ustedes a menos de un ańo, a nueve meses de la masacre, de sobrevivientes casi accidentales de la masacre, hoy en Villa Devoto, en las vísperas de que asuma el gobierno popular, están esperando que venga todo el pueblo concretamente a sacarlos.

Maria: Cosa que no concebíamos ni en los cálculos más optimistas.

Ricardo: La vez pasada, leyendo los titulares de un diario había uno que decía: El juego pendular de Lanusse . Yo pensaba, cómo son Perón y Lanusse las dos contrapartes; si uno jugaba en una forma pendular en lo político, el otro tenía que hacer lo mismo, necesariamente. Lo que pasa es que el general Perón tiene mucha más antigüedad que Lanusse en el juego pendular.

Maria: Lo que pasa es que el juego pendular de Lanusse es una cosita ...

Paco: Este no es un problema de simetría sino un problema de dialéctica.

Ricardo: Me inclino a pensar que el que llevaba la manija era el general Perón.

Maria: ¡No tenemos líder, eh!

Paco: Volvamos a Trelew.

Alberto: Durante esos días, aparte de la figura del capitán Bravo, que se destaca, como te decía, inmediatamente, hay algunos hechos que de alguna manera preanuncian, que pueden servir de elementos para juzgar que el plan estaba diseńado ya un par de días antes. Era lo que vos contabas los otros días, el día en que apagan las luces del pasillo.

Maria: Es una noche en que nos sacan los colchones a la una de la mańana, apagan las luces del pasillo y se oyen movimientos raros de armas, risas. Decían -bueno, vamos ahora, -no, no y cosas así. Era una situación no común, aparte de que había gente extrańa que circulaba por los pasillos. Antes, cuando había habido luz, habíamos vistos tipos, caras nuevas.

Paco: ¿Uniformados?

Maria: No, no. Es decir, van a ser los que nos interrogan, porque esto culmina con un interrogatorio, que para ellos es el primer interrogatorio y para nosotros el segundo.

Nosotros le preguntamos a un suboficial qué pasaba y él nos hacía la seńa con el dedo como que van a tirar. Como que la cosa viene pesada. Entonces nosotros lo que supusimos era que iba a haber un simulacro de fusilamiento, lo charlábamos entre nosotras, yo estaba con la Sayo Santucho y con la Susana Lesgart y ya dijimos bueno, ahora en cualquier momento estemos pensando que van a tirar tiros , incluso decíamoscualquier cosa, nos ponemos cuerpo a tierra y no nos asustemos .

Estábamos un poco, no digo que, asustadas, pero sí bastante tensas con la situación. Y en un momento vos sabés que incluso sacan los candados, hacen un movimiento con los candados.

Lo que yo evalúo es que nos abrieron los candados, pensando que por ahí nosotros intentábamos salir, porque hicieron mucho juego con los candados. Y vuelve a pasar ese mismo suboficial y le volvemos a preguntar qué pasa y nos sigue haciendo esa seńa, y se oye que cargan y descargan las armas, y después no pasa nada.

Después nos interrogan. Yo pienso que, en aquel momento, también ya se les ocurría eso, pudo haber sido un intento de que nos rebeláramos, porque aquella noche, no sé si se acuerdan, nos verduguearon como locos, nos tuvieron toda la noche apoyados contra la pared y sin dejarnos dormir.

Paco: ¿Afuera, en los pasillos?

Maria: No, no, adentro. Nos provocaron mucho, mucho. Me acuerdo que se ponían en el pasillo con un pito y nos ordenaban que nos pusiéramos contra la pared, que nos paráramos, nos sentáramos, nos paráramos, nos sentáramos, así toda la noche.

Ricardo: Y vos decís que ellos ya tenían alguna decisión sobre...

Maria: Mirá, yo creo que nos estaban provocando.

Ricardo: ¿A qué hora fue eso?

Maria Antonia Berger: Eso fue cuando el primer interrogatorio, unos dos o tres días antes. Después, a eso de las cuatro de la mańana, nos empiezan a sacar y a interrogar de a uno.

Francisco Paco Urondo: ¿Vos no estabas allí?

Ricardo Rene Haidar: Sí.

Alberto Miguel Camps: Lo que pasa es que Haidar y yo estábamos en las últimas celdas. Realmente había diferencias entre la visión que vos tenías de los marinos que nos custodiaban; generalmente, al fondo llegaba poco de todo esto. Yo, por ejemplo, esa noche, me acuerdo que pensaba puta, el jueguito que se inventó este Bravo para jodernos , porque nos poníamos a cabecear con Delfino cuando hacían silencio, y de pronto aparecía el suboficial tocando pito adentro de la celda, a través de la ventana. Es decir, cosa de joderte, dejarte entrar en sueńo y despertarte.



Fuente: www.elhistoriador.com.ar

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Entrevista a Agustín Tosco
Masacre de Trelew


Diario El Mundo, Viernes 24 de agosto de 1973.
Reprotaje a Agustín Tosco


¿Puede usted relatarnos sintéticamente qué pasó el 22 de agosto de 1972 en el Penal de Rawson?

Desde el 15 de agosto, día de la evasión, vivíamos en un clima de gran ansiedad. Habíamos sido reagrupados en pabellones distintos a los que ocupábamos en aquella fecha, y aislados rigurosamente en cada una de las celdas individuales.

La puerta de la celda era maciza, con algunos agujeros de un centímetro de diámetro, que hacían de mirilla para los celadores que nos observaban y controlaban constantemente.

Una especie de pequeńa ventana, con barrotes cruzados, semejante a una claraboya sin vidrios, colocada sobre la puerta, nos permitía mirar directamente a algunos compañeros, a los ubicados en las cinco o seis celdas de enfrente; para ello debíamos subirnos a la cabecera de la cama y estar en posición muy incómoda. Pero lo hacíamos con entusiasmo, pues eso nos permitía contactarnos de alguna manera, plantearnos los interrogantes que la situación de incomunicación nos obligaba, e ir trasmitiendo las opiniones con el lenguaje mudo de la mano, en lo que ya éramos expertos.

Dados los cuarenta y cinco metros de longitud del pabellón y las dos series de veintiún celdas a cada costado del mismo, la retrasmisión se iba haciendo en forma de zigzag hasta completar la totalidad.

Nuestra preocupación mayor era la suerte corrida por los compañeros que se habían fugado. Muchos de los prisioneros pertenecían a organizaciones armadas y otros no; es decir, los que nos encontrábamos en el pabellón. Más a todos nos embargaba una seria inquietud pues la noche del 15 de agosto, habíamos escuchado por radio que todavía en ese entonces se nos permitía tener, que habían sido apresados en el Aeropuerto de Trelew; que se les había dado garantías de reintegrarlos al Penal; que estaban en marcha hacia el mismo, en una columna que encabezaban Pujadas, el juez Godoy, el Dr. Amaya y miembros de las fuerzas de represión.

La noche del 15 de agosto, en la que permaneció tomado interiormente el Penal, escuchamos las emisoras de Chile, donde se daba cuenta del secuestro del avión, y que en él viajaban Santucho, Osatinsky, Vaca Narvaja, Gorriarán, Quieto y Mena. Pero el 16 de agosto a la mañana, que se nos incomunicó, no sabíamos casi nada de los diecinueve restantes.

Teníamos la posibilidad de informarnos muy precariamente por dos vías: en la guardia los celadores solían escuchar los informativos y todos hacíamos un profundo silencio para tratar de pescar algo; el contacto con algunos celadores más "flexibles". Cuando nos abrían la puerta para ir al bańo o cuando nos traían la comida, también podía damos una "pista".

Antes del mediodía del 22 de agosto, algunos compañeros comenzaron a transmitir con el lenguaje mudo que parecía que tres prisioneros que estaban en la Base Naval de Trelew habían sido asesinados. Una gran angustia experimentó todo el pabellón. Por la mańana habían requisado en forma muy dura -ellos ya sabían lo acontecido en la madrugada- y propinaron golpes de puńo a varios, además de hacernos correr desnudos desde el bańo a cada una de las celdas. Habíamos gritado y protestado con toda nuestra fuerza.

A medida que lográbamos noticias, precarias todas, iba aumentando el número de muertos. Decían que Pujadas había intentado apoderarse de la ametralladora de un guardia, que se había generalizado un tiroteo y que habían caído todos. A las 17 horas estaba prácticamente confirmado que habían sido muertos los diecinueve compañeros en la Base Aeronaval.

Fueron horas de intenso dramatismo. Todos estábamos encaramados y tomados de los barrotes cruzados de la ventana de la celda hacia el interior del Pabellón. Había rostros enmudecidos. Otros lloraban con profundo dolor y rabia. Algunos gritaban y daban vivas a cada uno de los caídos y a las organizaciones guerrilleras, a la clase obrera, a la revolución y a la Patria.

A la noche se preparó un homenaje simultáneo en los seis pabellones ocupados por los presos políticos y sociales. Espontáneamente cada uno relataba aspectos de la vida, las convicciones, la personalidad de los caídos, hasta completarlos a todos. Posteriormente hablaron varios enjuiciando y condenando el alevoso crimen y fijando la responsabilidad en la Dictadura y el sistema. Luego a voz de cuello se gritó el nombre de cada uno y cada vez se respondía en forma vibrante y unánime: ¡Presente! ¡Hasta la victoria siempre!

Se entonaron colectivamente las distintas marchas partidarias. Todo quedó en silencio. Los guardias ordenaron acostarse. Esa noche nadie durmió. El recuerdo de los mártires caídos, la imágen de cada uno, el heroico ejemplo de cada uno, llenaba la imaginación, hacía estremecer los sentimientos y daba una pauta más del duro y glorioso camino revolucionario que recorren la Clase Obrera y el Pueblo hasta su total y definitiva liberación.

Liberado por la lucha del pueblo

Discurso del Cro. Agustín Tosco a poco de ser liberado, denunciando la masacre de Trelew

Queridos compañeros y compañeras:

Quiero expresar en primer término el profundo reconocimiento a esta solidaridad combatiente de la gloriosa Córdoba, del glorioso Cordobazo. Después de prácticamente un año y medio de prisión en las cárceles de la Dictadura vengo aquí como trabajador, como revolucionario, como argentino a ratificar ante todos ustedes el compromiso de continuar, hasta las últimas consecuencias la lucha por la Liberación Nacional y social de Argentina. Quiero agradecer profundamente esta solidaridad.

La solidaridad de Córdoba, la solidaridad de Rawson y Trelew, la solidaridad de toda la clase obrera que me ha arrancado a mí de las garras de la dictadura, como antes ha arrancado a otros compańeros y como arrancará hasta el último prisionero.

Quiero aquí como ha sido norma de, conducta militante rendir un gran homenaje a todos los Compañeros caídos en esta heroica lucha por la Liberación Nacional y Social.

Yo vengo de una cárcel que ha sido rebautizada por los prisioneros políticos y sociales a la cual denominamos Campo de Concentración 22 de Agosto. Y tengo la obligación de trabajador de repudiar un hecho que costó la vida de compañeras y compañeros que compartían la prisión, que nos conocíamos, que hablábamos de los comunes ideales.

La Dictadura que impera en nuestra Patria aprobó legalmente la pena de muerte. Pero no espera a cubrir ese disfraz legal; ha masacrado a lo largo y a lo ancho de todo el país a los hijos del Pueblo que luchan sin distinciones y sin discriminaciones.

Yo quiero nombrar aquí, como una gran recordación a los compañeros:
Clarisa Lea Place
Susana Lesgart
María Angélica Sabelli
Ana María Villarreal de Santucho
Carlos Astudillo
Pedro Bonnet
Eduardo Capello
Alberto del Rey
Mario Emilio Delfino
Alfredo Khon
José Ricardo Mena
Miguel Angel Polti
Mariano Pujadas
Humberto Suárez
Humberto Toschi
Alejandro Ulla

PRESENTES: HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!

La Dictadura ha descargado toda su furia y los compañeros que aún se encuentran detenidos en el Campo de Concentración de Rawson están sometidos a un régimen de opresión y represión incalificable. Nosotros queremos denunciar aquí, una vez más, como lo hicimos en Trelew y Rawson, como lo hicimos ayer en Buenos Aires, que el régimen que impera en la cárcel, es un régimen que atenta contra los más elementales derechos humanos.

El castigo de reclusión bajo celda cerrada, la prohibición de todo medio de información como diarios, revistas o radio y la construcción de un locutorio enrejado de típica contextura medieval impide el ejercicio mínimo de la defensa pues son dos rejas que separan un espacio de más de un metro y detrás de una reja está el abogado o está el familiar y detrás de la otra reja está el prisionero que ha sido trasladado desde esta celda cerrada, con cadenas, hasta ese locutorio.

Durante 30 días la requisa del penal, el personal penitenciario golpeó y trató de humillar a los prisioneros; nos llevaban al bańo, nos hacían desvestir, nos hacían correr desnudos por el pabellón y luego nos encanutaban de nuevo, usando un término propio del penal. Pero la actitud de todos los compañeros del penal no es de temor y menos de sometimiento. Se enfrentó a gritos toda esta serie de atropellos, se denunciaron en la precaria medida de las posibilidades.

Hoy yo vengo desde la cárcel, a denunciar públicamente toda esta serie de atropellos para conseguir de inmediato que se normalice la situación del penal, pues esa situación es verdaderamente insoportable.

Sabemos que la Clase Obrera, que los sectores populares democráticos, revolucionarios, antimperialistas, antioligárquicos de nuestro pueblo, han de lograr que se vuelva aun régimen mínimo de consideración humana dentro del penal. - Transcurridos los 30 días del castigo pudimos obtener algunas entrevistas con el Interventor del Penal, el Cte. Mayor de Gendarmería Juan Ramón López Carballo.

Y le planteamos la necesidad de resolver en forma urgente esos problemas. El dijo que sólo podía resolver los problemas accesorios y que la resolución de reclusión bajo celda cerrada, la incomunicación de toda noticia, el problema del locutorio, dijo que esas eran disposiciones de la Junta de Comandantes en Jefe, del Servicio Penitenciario Federal, y en ese aspecto él no tenía posibilidades de hacerlo. Algunas cuestiones accesorias se han logrado ante el reiterado planteo,, ante la reiterada protesta de los Compañeros detenidos, pero lo fundamental no está logrado y desde el Penal sabemos que la lucha fundamental está en el seno del Pueblo y aquí debemos una vez más comprometernos para que de inmediato se resuelva este problema y para que también con una acción más poderosa de todos los sectores unidos de nuestro Pueblo arranquemos a todos esos prisioneros de la Dictadura. Allí hay muchos compańeros aún en prisión.

Yo traigo un saludo de los que estaban en mi pabellón particularmente de Martín Federico, de Curuchet y de otros compañeros.

Les puedo decir que todos tienen una moral muy alta, que tienen un espíritu de lucha que no va a ser afectado por esta situación penosa por la cual se atraviesa, y también quiero destacar aquí en nuestro enjuiciamiento a la política ultrarreaccionaria de la dictadura, que ellos nos llevaron allí para aislarnos de todo contacto popular, para tratar de impedir que recibiéramos esa inmensa solidaridad, pero la población de Trelew y de Rawson se ha convertido en una porción de nuestra Patria, en una porción patagónica que vibra de solidaridad; y el régimen ha castigado también la solidaridad; el compańero Dr. Mario Abel Amaya, abogado de varios compañeros, apoderado de otros, hombre afectado en su salud, que permanentemente acercaba su solidaridad, su aporte para la solución de los problemas de los compañeros ha sido detenido, puesto a disposición del Poder Ejecutivo y remitido al penal de Devoto por ejercer esa solidaridad combatiente.

Amaya es el abogado de la solidaridad, es la solidaridad reprimida por la dictadura y Amaya merece también, como todos los demás, que lo arranquemos de la cárcel.


Fuente: www.elhistoriador.com.ar

http://www.rodolfowalsh.org



PRESENTACIÓN DEL LIBRO TRELEW 72, UN DOCUMENTO HISTÓRICO INSOSLAYABLE


Ivana Romero

22 de Agosto de 2014

Presentación del libro Trelew 72, un documento histórico insoslayable

Al cumplirse 42 años, homenaje a las víctimas de la Masacre de Trelew

El libro sobre los 16 militantes asesinados y los tres sobrevivientes fue realizado por el Archivo Nacional de la Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos (ANM) y el Programa Memoria en Movimiento, con fotos de los archivos de La Jornada.


Trelew 72 - Julio Menajovsky (fotógrafo) , Mariana Arruti (ANM,) Juan Arcuri (ex subsecretario DH de Chubut) y Débora D'Antonio (historiadora) - Foto: maximiliano luna


En 1972, Emilser Pereira trabajaba en el diario La Jornada, de Chubut. Había llegado desde Río Negro y durante los sesenta, José Alberto "Chujo" Feldman –fundador del diario– lo ayudó a formarse como fotógrafo. El 15 de agosto de aquel año Pereira documentó lo ocurrido tras la fuga de un grupo de presos políticos del penal de Rawson. Varios integrantes de las organizaciones armadas FAR, ERP y Montoneros habían buscado evadirse con el objetivo de regresar a la lucha político-revolucionaria. Sin embargo, hubo fallas operativas que impidieron la fuga prevista, desde el aeropuerto de Trelew. De todos modos, tras un tiroteo en el penal, seis de ellos lograron subirse al avión con el que salieron del país. Mientras tanto, un segundo grupo integrado por 19 militantes logró llegar al aeropuerto, pero con demora. Al ver imposibilitada la fuga, improvisaron una conferencia de prensa, mientras el edificio era rodeado por las fuerzas de seguridad. Ante esta situación, la condición para deponer las armas fue la presencia de un juez que garantizara el traslado al penal de Rawson y la de un médico que certificara la integridad física de cada uno de ellos, previendo futuras represalias y torturas. Pereira fue el primero en llegar al aeropuerto. Y fue también quien fotografió a este grupo en el momento en que deponía las armas. Pese al acuerdo pactado, la dictadura militar decretó el estado de emergencia en la zona y las fuerzas de seguridad trasladaron a los detenidos a la base de la Marina Almirante Zar en la ciudad de Trelew. Una semana después, el 22 de agosto, los militantes eran asesinados y sólo tres sobrevivieron.

La foto de estas chicas y muchachos con los fusiles a sus pies, recorrió el mundo y con el tiempo se transformó en documento incontrastable de la masacre. Esa foto es parte de una serie de seis imágenes que como conjunto permaneció inédito hasta ahora. Se trata de parte del material fotográfico reunido en el valiosísimo libro Trelew 72. Este libro –que demandó casi cuatro años de investigación– fue realizado por el Archivo Nacional de la Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos (ANM) y el Programa Memoria en Movimiento, con fotos provenientes de los archivos de diario La Jornada, que "Chujo" Feldman se encargó de armar y preservar. La puesta en valor de estos documentos estuvo a cargo del ANM junto la Subsecretaría de Derechos Humanos y el Archivo Provincial de la Memoria del Chubut. Reúne más de 50 fotografías tomadas entre 1971 y 1973, con la asunción del presidente Héctor Cámpora y la liberación de los presos en Rawson. Con prólogo del Secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, Trelew 72 se divide en siete capítulos que reconstruyen la fuga del penal de Rawson y la masacre perpetrada en Trelew.

"El material que seleccionamos echa nueva luz sobre la violencia política que el Estado descargó sobre la sociedad durante las décadas del sesenta y setenta, y permite advertir las continuidades en las políticas represivas ensayadas por los gobiernos que se sucedieron entre los años 1966 y 1976", comenta Mariana Arruti, directora del área audiovisual del ANM. Junto a ella, dialogaron con este diario la historiadora Débora D’Antonio, el fotógrafo Julio Menajovsky y el ex subsecretario de Derechos Humanos de Chubut, Juan Arcuri, quien ejerció su cargo entre 2007 y 2011. Todos ellos también integran el ANM y son responsables de este libro, que se presenta hoy en Trelew como parte de la conmemoración por el 42º aniversario de la masacre.

"El enfoque no sólo está puesto en la masacre sino que busca un registro más amplio. En estas fotos están presentes las huelgas y movilizaciones de los trabajadores en esos años, las jornadas de repudio a los asesinatos, los obstáculos que tuvieron que sortear los abogados defensores como Mario Abel Amaya o la masiva concurrencia a los velatorios de los militantes asesinados como muestras de un compromiso político que también se tradujo en la formación de comités de solidaridad con los presos", enumera D’Antonio. Y Menajovsky apunta: "Tenés que tener en cuenta el modo en que se fue reconfigurando la situación de una zona aislada, en el sur, a comienzos de los setenta cuando empiezan a ser trasladados ahí los primeros presos políticos. La dictadura quiso instalar el discurso de la subversión pero para los vecinos pronto quedó claro que los familiares que reclamaban por sus presos, y los presos mismos, nada tenían que ver con esos discursos que los pintaban como monstruos. Hay una imagen, por ejemplo, que registra un momento de octubre de 1972 donde estos vecinos toman el Teatro Español y se da una asamblea popular que se conoce como ‘el Trewelazo’, que Tomás Eloy Martínez cuenta en La pasión según Trelew". El fotógrafo también señala la importancia de otra imagen donde se lo ve a Luis Emilio Sosa –quien será posteriormente identificado como el principal responsable de la masacre del 22 de agosto–, cuando asume como segundo comandante del Batallón de Infantería de Marina Nº 4. "La foto fue tomada en un brindis en enero de 1972. Probablemente en su momento haya pasado completamente inadvertida pero se trata de uno de los pocos retratos de esa época que se conservan de Sosa", explica. Otra foto llamativa es la de un grupo de familiares de presos por las calles de Trelew que, en diciembre de 1972, llevan una pancarta con la leyenda "Devoto, Rawson=Campos de Concentración", preanunciando los alcances que tendría el secuestro de personas durante el terrorismo de Estado.

Arcuri señala que esta investigación es una forma de homenajear a las víctimas; es decir, a los 16 militantes asesinados en 1972 y a los tres sobrevivientes –María Antonia Berger, Ricardo René Haidar y Alberto Camps– que casi un año después volvieron a la ciudad de Trelew con el propósito de ofrecer una conferencia de prensa en el emblemático bar del Hotel Touring Club, que es escenario de varias de estas imágenes. Sin embargo, Berger, Haidar y Camps engrosan la lista de desaparecidos al continuar su militancia durante la dictadura. "Pero el libro es también es una forma de recuperar el nombre de Pereira, que debió exiliarse por amenazas de la Triple A, y de Felmdan, creador del archivo cuyas imágenes podemos ver ahora, que él mismo se encargó de preservar en épocas donde este material resultaba peligroso", agrega.

El libro se cierra con un anexo que incluye información e imágenes desde 2003 hasta la fecha. En el año 2007, el viejo aeropuerto de Trelew fue recuperado y convertido en Centro Cultural por la Memoria. El 15 de octubre de 2012, el tribunal federal que llevó adelante la causa declaró la Masacre de Trelew como delito de lesa humanidad. También condenó a Sosa y a otros militares a prisión perpetua como responsables de los crímenes que fueron el prólogo de la etapa más oscura de la historia argentina reciente. «

Presentación de Trelew 72


Trelew 72 se presenta hoy a las 19 en la Asociación Cultural El Árbol (Ameghino 764) de Trelew Participarán Carlos Pisoni por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Silvia Asaro, por la Subsecretaria de Derechos Humanos de la provincia del Chubut, Mariana Arruti, por la Dirección del Área Audiovisual del Archivo Nacional de la Memoria, Verónica Torras, por el Programa Memoria en Movimiento y Jorge Aidar Bestene por el diario Jornada.
Ofrecerá un recital el cantante y compositor Tata Cedrón, con el auspicio del Ministerio de Cultura de la Nación.




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jueves, 21 de agosto de 2014

STIGLITZ, DE ACUERDO CON CAMBIAR EL AGENTE DE PAGO

                                    Joseph Stiglitz


11:08 › LAS CLAVES DE LA LEY


Stiglitz, de acuerdo con cambiar el agente de pago

El premio Nobel de Economía consideró que el proyecto de ley que el Poder Ejecutivo envió al Congreso "es una buena decisión" porque le da a los tenedores de bonos la libertad de cambiar sus activos. "Es lo que yo hubiera recomendado", subrayó Joseph Stiglitz, quien además criticó el esquema jurídico por el cual "un juez llega a tener el derecho de juzgar acerca de cualquier bono en el mundo".


En declaraciones a Ámbito Financiero, Stiglitz consideró que la iniciativa de cambiar por ley el agente de pago de deuda para garantizarle a los bonistas que entraron en los canjes de 2005 y 2010 el cobro de los depósitos del Estado argentino sería una de las soluciones "desde el punto de vista económico". "Si tengo una activo y lo quiero cambiar voluntariamente por otro, no veo la razón de por qué no. Es la base de la economía", añadió.

Por otro lado, opinó que "desde una perspectiva global, no es posible entender por qué un juez llega a tener el derecho de juzgar acerca de cualquier bono en el mundo. La extraterritorialidad debería ser inaceptable", manifestó en forma enfática.

Consultado sobre las consecuencias económicas que podría provocar el cambio de jurisdicción, Stiglitz respondió: "No puedo opinar sobre qué ocurrirá con los puntos legales porque no soy experto. Pero desde una perspectiva histórica, a los mercados les interesa una sola cosa: la habilidad de repagar la deuda”.

“En general, luego de una reestructuración como la de Rusia o Grecia, es posible volver a los mercados internacionales de manera bastante rápida, generalmente en dos años", señaló, y agregó que "es por eso que esta decisión no provocará efectos adversos para el país, en el sentido de conseguir financiación en los mercados internacionales. La Argentina ha demostrado en los últimos años la voluntad y capacidad de pago".

Finalmente, el economista insistió en remarcar la necesidad de crear una organización global para encontrar soluciones a los problemas de reestructuraciones de deuda. "El problema es el mientras tanto. Existe un gran consenso entre expertos de que debe existir, y más aún luego de casos como éste", concluyó.


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miércoles, 20 de agosto de 2014

TRAS EL FIN DE LA TREGUA, MURIERON OTROS 18 PALESTINOS


Se reanudan ataques tras el fin de la tregua entre Hamas e Israel
Niños palestinos al interior de una mezquita destruida por Israel durante el rezo vespertino.
                                                                                                                 Foto: Khalil Hamra / AP

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12:10 › MEDIO ORIENTE

Tras el fin de la tregua, murieron otros 18 palestinos

El martes el Ejército israelí retomó el bombardeo sobre la Franja de Gaza y sumó a la lista de víctimas mortales a la esposa y una de las hijas de Mohamad al Daif, líder de las brigadas "Azedim al Kasem", brazo armado del movimiento islamista Hamás. Además, los ataques provocaron otros 120 heridos. Por su parte, Israel justificó la ofensiva al precisar que mató a dos supuestos milicianos, a los que acusaba de lanzar misiles contra el sur del país.


Las vícitmas mortales por el bombardeo israelí suman 2.036 palestinos, un 75 por ciento de ellos civiles y una cuarta parte niños y menores.

En tanto, palestinos e israelíes se acusan mutuamente de haber roto este martes el alto el fuego y arruinado así el proceso de negociación para un cese permanente de las hostilidades que se celebraba desde hace días en El Cairo.

Desde entonces, la aviación israelí ha bombardeado más de noventa lugares en Gaza mientras que las milicias han lanzado 137 cohetes, 24 de los cuales fueron interceptado por el escudo antimisiles.


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